- Estamos en una época de cambio de modelo, no de cambios para preservar el modelo.
- Cuando el modelo cambia solo se remonta con cambios estructurales.
- Las organizaciones que funcionan son listas y, sobre todo, sanas.
- El tamaño importa. Muy pocas empresas de tamaño medio o grande han cerrado.
- Se ha prescindido más y primero de los colaboradores que no aportaban actividad comercial y, sobre todo, ventas.
- Las empresas no necesitan emprendedores ni empleados. Necesitan líderes personales.
- Las empresas necesitan apoyarse en consejos y relaciones. Cada uno en su sitio.
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15 febrero 2012
10 lecciones de la crisis
26 febrero 2010
Apostar por lo relevante para superar la crisis
A muchos Love happens, protagonizada por Jennifer Aniston y Aaron Eckhart, les puede pasar inadvertida como una comedia romántica más, compitiendo con No es tan fácil de Meryl Streep. Y sin embargo, va más allá. Se trata de un interesante melodrama sobre la pérdida de los seres queridos y cómo enfrentarse a ella para salir adelante.
La historia trata del doctor Burke Ryan, autor del best seller Yo me siento bien (A-Okay. A path through grief), que imparte durante cinco días un seminario en Seatte, la ciudad en la que murió su esposa hace tres años en un accidente de automóvil y donde viven sus suegros. Burke, que según la tipología de Myers-Briggs es un sanador (introspectivo, cooperador, informativo y atento a los demás; un idealista gran comunicador que empatiza con los demás), tiene como agente a Lane, un gestor (práctico, realista, directo al grano y centrado en los negocios). Un tándem cervantino, en el que Lane es una especie de Sancho Panza (ambiciona un contrato con una multinacional del espectáculo y un jet privado) y el doctor Ryan un exitoso Don Quijote (busca ayudar a los demás). Sin embargo, mantienen una excelente relación personal y completan adecuadamente sus talentos haciendo equipo.
‘Workshop’ de la felicidad
El director y guionista de Love happens, Brandon Camp, ha estructurado la película como un workshop con cinco jornadas: “La felicidad es un estado de ánimo”, “Cuestionario personal”, “Aceptar el cambio”, “Enfrentarse al miedo” y “Nuevas perspectivas”. Como dice el protagonista en la primera escena de la película: “si la vida te da limones, o pones cara de amargado, o haces con ellos una limonada”. A lo largo de la cinta, vemos que los participantes en el seminario pasan por encima de las brasas (como hace el gurú Anthony Robbins en sus talleres), se atreven a expresar sus sentimientos, a recordar a los difuntos “no cómo murieron, sino cómo vivieron” y realizan planes de acción encaminados hacia el futuro.
Es particularmente interesante el caso de Walter, un contratista que ha perdido a su hijo de doce años al caer de un andamio y que desde entonces ha perdido su trabajo, ha sido abandonado por su esposa y no se atreve ni a entrar en una ferretería, por lo que se gana la vida miserablemente limpiando ventanas. Convencido por su hermana, se resiste a hacer el seminario pero va logrando una profunda transformación personal.
Lo interesante es que el doctor Burke Ryan no aplica lo que predica (como, por otra parte les ocurre a muchos líderes). Aconseja a los demás cómo salir adelante (perspectiva, valentía, optimismo), pero no se atreve a hacerlo con su propia vida. No fue capaz de asistir al entierro de su esposa, tiene fobia a los ascensores y no mantiene contacto alguno con sus suegros. Como las cosas ocurren por casualidad, conoce a Eloise Chandler (Jennifer Aniston), una emprendedora con una tienda de flores que trabaja para el hotel donde Burke se aloja y realiza el taller de autoayuda. Eloise no es afortunada en el amor (le gustan los chicos rebeldes de muy dudosa fidelidad) y considera que “su vida es un manual de decisiones equivocadas”, pero ayuda a Burke a ayudarse a sí mismo, a tener coraje para salir adelante y marcar su destino.
La resistencia al cambio
Cuando pensamos en superar el dolor, hemos de referirnos a Elizabeth Kübler-Ross (1926-2004), la psiquiatra suiza especializada que estableció la secuencia del duelo. Los asistentes al seminario del doctor Ryan llegan con el shock emocional que les ha “paralizado” y salen fortalecidos en plena decathesis. En una docena de libros, Elizabeth Kübler-Ross nos enseñó que “no es que la vida sea corta; es que a veces no descubrimos hasta muy tarde lo que realmente importa”.
El asesor guatemalteco Ramiro Ponce Figueroa considera, acertadamente, que estas etapas son las mismas del manejo de la resistencia al cambio. En un momento de crisis, como la actual, solemos quedarnos bloqueados, negamos la realidad, aparece la ira y la tristeza. Y sin embargo, si sabemos transitar por todas las etapas del duelo, podemos salir adelante.
Ésta es, como dice Álex Rovira, una “buena crisis”: “Superar una crisis –la crisis- no es volver a ‘tener’ sino conseguir ‘ser’, afrontar cada instante con dignidad, esperanza y sentido de realidad”, porque “la crisis será lo que hagas de ella”. ¿La lección? En palabras de Álex: “Comprábamos con dinero que no teníamos cosas que en realidad no necesitábamos para impresionar a quienes no conocíamos o no nos caía bien”. Un delirio colectivo.
“Vivir bien quiere decir aprender a amar” (Elizabeth Kübler-Ross). Ojalá que de la crisis actual, esta crisis global, sistémica, de valores, podamos aprender a apostar por lo verdaderamente relevante.
Eurotalent.
Publicado en El Mundo, el 10 de Enero de 2010.
31 julio 2008
Fin de ciclo
La economía española y mundial ha cambiado hace no muchos meses de ciclo económico. El modelo expansivo ha dado paso a la desaceleración. Frank Rijkaard ha sido despedido como entrenador del F.C. Barcelona, siendo sustituido por Pep Guardiola. En el Partido Demócrata, sólo un escándalo espectacular, una verdadera catástrofe de alta intensidad, puede arrebatarle a Barack Obama la nominación: es el fin de la era Clinton. En estos tres casos tan actuales, el ciclo está cambiando.
Ciclo (del griego Ciclós, círculo) es el número de años que, una vez acabado, se vuelve a contar de nuevo. El ciclo lunar es un periodo de 19 años en el que las fases de la luna vuelven a coincidir. El ciclo solar es un periodo de 28 años en el que, en el calendario juliano, los días de la semana vuelven a caer en los mismos días del mes. El ciclo pascual, de 532 años, es aquel en el que los ciclos solares y lunares en el que los días de pascua y demás fiestas móviles vuelven a coincidir. ¿Y los ciclos económicos? En el siglo XIX, los estudiosos se sorprendían de que cada 7 a 10 años, la actividad económica registrara dramáticas caídas. En 1863, Clement Juglar demostró que los ciclos se sucedían unos a otros. De hecho, hay tres tipos de ciclos: los cortos o de Kitchin (de unos 40 meses), los medios o de Juglar (de una media de 8’5 años) y los largos o de Kondratieff (ondas largas de unos 54 años). En cada ciclo se viven cuatro fases: ascenso, descenso, recesión y reactivación. Los economistas Finn E. Kydland y Edgard C. Prescott recibieron el Premio Nobel 2004 por su teoría del ciclo real. Según su modelo, ante el desarrollo tecnológico, el producto aumentará, la demanda de trabajo se expandirá y el salario real se elevará por el incremento de la productividad de los factores (trabajo y capital), hasta que la acumulación de capital sea excesiva. El crecimiento lleva la semilla de la crisis en su seno. ¿Cuándo fue la última crisis internacional? En 2001. ¿Cuándo tocaba de nuevo? En 2008, por supuesto.
En el fútbol también hay ciclos (en la Liga española, entre el Real Madrid y el Barcelona, con mínimas excepciones del Deportivo, el Valencia, el Atlético de Madrid…). No olvidemos que la unidad de Liderazgo no es el individuo, sino el tándem. En el banquillo blaugrana, las cosas funcionaban a la perfección con Rijkaard y con Henk Ten Cate como segundo entrenador. Uno es el paternalista, el hombre tranquilo y sosegado; el otro, el tipo duro que asumía las decisiones impopulares. Resultado: dos ligas y una Copa de Europa. El Barcelona se convirtió en referente mundial por su forma de jugar. Al final de la temporada 2005-2006, el tándem se rompió. Ten Cate fue al Ajax (actualmente forma parte del Chelsea, finalista de la Champions y luchando por la Premier League). Desde entonces, el Barça ha ido de mal en peor. Durante los tres años del tándem, un segundo puesto y dos campeonatos seguidos. Después, un segundo y un tercero. Tras el partido en el Bernabeu, el ex segundo de Rijkaard ha comentado sobre su antiguo equipo: “demasiados egos, demasiadas estrellas. Han dejado de ayudarse unos a otros y eso puede ser su final”. Lo ha sido. Fin de ciclo.
En la política ocurre algo muy similar. En los Estados Unidos, los Clinton han dominado el discurso de su partido desde 1992. Cuando Al Gore, vicepresidente de Bill Clinton, trató de desmarcarse de su antiguo jefe, perdió (aunque fuera por poco), perdió. La candidatura de John Ferry fue un paréntesis para preparar la vuelta de Hillary, ya senadora por Nueva York. Parecía pan comido (como lo sería la nominación de Giuliani, alcalde de Nueva York durante el 11-S, por los republicanos). Sin embargo, los tiempos han cambiado. La reconquista del poder parecía segura hasta diciembre de 2007. Pero los Clinton han seguido un modelo de financiación convencional (el de los donantes que aportaban el máximo permitido por la ley; Obama y su equipo ha seguido el modelo de internet, con muchísimos más pequeños donantes), de grandes estados (Obama no ha ganado en Nueva York, California o Texas, pero sí en muchos más estados y con más delegados) y de clientelismo con las minorías (Barack Obama es del siglo XXI, un líder dionisiaco actual, integrador, posracial, posclasista: más “de liderazgo femenino” que Hillary). Los tiempos cambian: la senadora Clinton capta más votos entre las mujeres, los hispanos, la gente mayor, las clases trabajadoras de la industria. Pero Obama ilusiona más.
¿Y su empresa? ¿Está viviendo un cambio de ciclo? Conviene reflexionar sobre ello. Tal vez requiera de un nuevo Liderazgo, de nuevas competencias, de una nueva estrategia, de una nueva cultura. Las crisis son momentos de peligro… y de enorme oportunidad. Tratar de seguir haciendo lo mismo y esperar algo diferente es, como decía Albert Einstein en su día, prueba de una auténtica locura. Hemos de afrontar la realidad, asumir la condición cíclica (circular) de la vida y asumir los cambios que se producen a nuestro alrededor (en los profesionales que integran nuestra organización, en los clientes, en los accionistas, en la sociedad en su conjunto).
Toda una lección de humildad y de esperanza. No hay mal que cien años dure. Ni éxitos que superen los siete u ocho años.
Eurotalent
Publicado en Cinco Días, 7-8 de junio de 2008
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