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31 mayo 2010

La paradoja Easterlin


Forjada por la mente del economista Richard Easterlin, simplemente viene a desmentir la vieja creencia de que cuantos más ingresos tengamos más felices seremos.

Según Easterlin, si preguntamos en un país ¿Es usted feliz?“, la parte de la población con mayores ingresos tiene un mayor porcentaje de respuestas positivas. Sin embargo, a nivel mundial el nivel de felicidad no varía en su población. Para ello pone un ejemplo sencillo: en Japón el nivel adquisitivo de una persona de clase media se ha multiplicado por cinco en estos 65 años… pero el nivel de felicidad de su población sigue intacto desde entonces.

Es decir, llegados al nivel de riqueza de un país en el que todos sus servicios básicos se ven cubiertos, más ingresos en su población no implican mayor felicidad en esta.

Otro ejemplo: una persona tiene una moto desde hace 20 años que renquea cada vez que la enciende. Recibe un aumento de sueldo por parte de su empresa y decide comprarse la moto con que había soñado desde hace un tiempo. La felicidad de tener esa ansiada moto es efímera, en cuanto se acostumbre a su uso dejara de tener esa sensación de éxtasis por tener una moto nueva. Se habrá acostumbrado a ella, dejará de hacerte feliz.

Easterlin afirma que cuando tenemos una serie de factores externos al dinero satisfechos como son los amigos, la salud o el trabajo, a partir de un nivel de renta de 15,000$ (aunque parece anticuada esta cifra) el aumento de sueldo o el ganar mucho más dinero no afecta directamente en nuestra felicidad, no seremos más felices por ganar más.

Cabe señalar también un factor psicológico de muchas personas que siempre tienden a compararse a las personas de su mismo estatus social o económico. Es decir, si subo de nivel económico porque me hago rico en bolsa o simplemente me toca la lotería, dejaré de compararme con el vecino del quinto y me querré comparar con el ejecutivo que luce un precioso Mercedes. Ya no aspiraré a comprarme un Audi, sino que querré ir a por el Porsche. Es lo que los expertos llaman la “comparación social“ y difiere de la paradoja de Eaterlin, puesto que esas personas ya no se fijan en si tienen esos factores externos al dinero satisfechos (o no los tienen), sino que viven pendientes de verse reflejadas en sus “semejantes económicos”, llegando incluso a la insatisfacción personal. Se trata de ciertos adinerados que tienden a ver satisfechas sus ansias de felicidad en términos materiales, dejando a un lado aspectos como la amistad o la salud. El resto de los mortales veremos más satisfecha nuestra felicidad en aspectos más intangibles que los crematísticos.

¿Crees que serías más feliz al año de que te hubiera tocado un gran premio en la lotería?


Eurotalent.

31 marzo 2009

La vie en rose

- Pepe dame un beso, le decía una mujer a su marido.
- Quita p´allá qu´eso es de señoritos, lo nuestro es follá, le respondía el buen hombre, sin duda abrumado ante tanta responsabilidad. 

Y sus razones tendría, pues besar es un acto muy sutil que realizamos los humanos como consecuencia de ajustes finos realizados en el cortex, la parte más evolucionada del cerebro que no tienen los animales, donde asimilamos y evaluamos las emociones llegadas desde el cerebro límbico, parte en la que se generan las emociones básicas. 

En el viejo chiste subyace el miedo de la sociedad occidental a la manifestación de las emociones y sentimientos, de expresarlos ni hablamos; y vendría a concluir que los sentimientos son cosa de ricos, es decir, de gente con posibles. Esos posibles como el dinero y el estatus, que permiten acceder a la educación y la cultura, y que en el imaginario popular se identificarían con el refinamiento necesario para entre otras cosas, expresar de forma sutil las reacciones emocionales.

De las emociones primarias a los sentimientos
Las emociones son experimentadas en forma de sentimiento desde los lóbulos prefrontales del cortex cerebral, centro ejecutivo donde se toman las decisiones y coordinan las emociones. Como manager asumen dos importantes tareas: moderan las reacciones emocionales, frenando las señales primarias del cerebro límbico, y desarrollan planes de actuación concretos para cada situación emocional. Amor, venganza, altruismo, solidaridad, intrigas, arte, moral, culpa, sensibilidad y entusiasmo son afinadas elaboraciones del cortex, el cerebro más evolucionado.

La sublimación de las emociones se ha considerado propia de la nobleza de título o de espíritu. En el siglo XII alcanza carta de naturaleza cuando Leonor de Aquitania establece en su corte el amor galante, que obligaba a los caballeros a moderar sus impulsos y sublimarlos en atentas y arrobadas pláticas para relacionarse amorosamente con las damas. Exclusivamente con ellas, ya que aquellos que minutos antes habían pronunciado las más bellas elegías al amor de su dama, perdían los modales en cuanto franqueaban la puerta.

Desde entonces filósofos, poetas, músicos, dramaturgos, científicos y psicólogos han investigado y descrito la capacidad del ser humano para elaborar las emociones básicas y convertirlas en expresiones muy sofisticadas; y los movimientos progresistas han promovido su desarrollo como paradigma de la evolución de la sociedad.

Gran parte del acervo cultural en sus muy distintas manifestaciones celebra la conversión de las emociones básicas en sentimientos sublimes, propios de seres evolucionados como amor, altruismo, solidaridad, respeto, tolerancia, sentido del humor, humildad, compromiso, etc. A esto más o menos se le llama civilización.

Sabiduría, valor, humanidad, justicia, templanza y espiritualidad, son las “Fortalezas Básicas” entorno a las que actualmente la UE está tratando de reorganizar la Educación y que define como el “conjunto de conocimientos, sentimientos, actitudes y hábitos necesarios para responder a demandas complejas”.

El control de las emociones y sus consecuencias sociales
La organización social creada desde el espíritu cívico rechaza y reprime la violencia: la reacción emocional primaria agresiva ante estímulos de peligro real o imaginado. En ámbitos sociológicos ligados a comportamientos antisociales se considera más primitivo el sujeto cuanto más violenta es su reacción ante la frustración o el fracaso, cuanto más incapaz es de usar los lóbulos prefrontales para evaluar y medir sus reacciones y responder con otras habilidades más sofisticadas de las que dispone el hombre evolucionado.
Siendo éstos los parámetros culturales y sociales, sin embargo subyace en el inconsciente colectivo un atavismo profundo y permanente de transgredir las normas y costumbres civilizadas y dejar correr libres los instintos que desencadenan las emociones más elementales, algo parecido al impulso de los bebés por quitarse los pañales.

Esto sucede porque el paradigma clásico occidental establece que el camino es el control de las emociones a través del pensamiento racional, anulándolas de raíz por bloqueo del reconocimiento y expresión de las mismas. Evidentemente toda represión está generando un deseo de la misma intensidad en sentido contrario, que si no se da salida, provocará serios desajustes en el sistema, entre otros, la castración de aspectos fundamentales del genio humano.

En ésta dicotomía está la razón de que en el mundo actual de la sociedad del bienestar se den simultáneamente situaciones de barbarie absoluta, y de que, incluso en el mismo ámbito del bienestar, convivan modelos y movimientos sociales en permanente confrontación.

Modelos socio-emocionales
A medida que avanzamos en la sociedad del conocimiento la contradicción se agudiza, pues asistimos a cambios sin precedentes en la historia de la humanidad, por primera vez hay un gran número de personas que crece exponencialmente, que pueden elegir. Y el problema es que por primera vez tendrán que gestionarse a sí mismas sin estar preparadas para ello, pues la mayoría seguimos concibiendo y aplicando un modelo de control en la gestión personal y organizacional propio de la era industrial. 

Un modelo basado en el control que suprime el talento y la voz de la persona, por lo que mucha gente que se siente frustrada, descorazonada, menospreciada o insuficientemente valorada en su entorno social, no es el más apropiado para gestionar el paso a una sociedad basada en el desarrollo de las personas y la gestión del conocimiento en todos los ámbitos y planos: humano, organizacional, político y económico. 

En esta nueva era del conocimiento “el reto esencial es encontrar la propia voz e inspirar a los demás para que encuentren la suya”, según Stephen Covey en “El 8º Hábito”, donde propone un camino claro y directo para superar la era del control y aprovechar todo el potencial del trabajador del conocimiento.

Para encontrar “la propia voz” es necesario el paso del control de las emociones a la gestión de las capacidades biológicas y psicológicas que permiten al ser humano responder ante los estímulos de manera eficiente mediante el reconocimiento, evaluación, aceptación y gestión positiva de las emociones.

Sentimientos elaborados en contraposición a emociones primarias; o en términos biológicos: gestión de las emociones desde el cortex, o reacciones emocionales elementales provenientes de la amígdala cerebral, darían lugar a filosofías que promueven diferentes posiciones intelectuales y modelos de sociedad.

El control de las emociones no elaboradas desencadena desconfianza en uno mismo y en los otros y falta de confianza en la vida, pesimismo por falta de autoestima y demagogia por envidia de los otros. En definitiva, conforma la cultura de la escasez que caracteriza el modelo que promueve el liberalismo a ultranza en lo público, y el control de lo privado para que no llegar al otro extremo: el desborde de las emociones por la falta de hábito de tratar con ellas. 

El reconocimiento y expresión adecuada de las emociones acostumbra el ejercicio de la libertad, la manifestación de los sentimientos expande las cualidades de las personas y su capacidad para relacionarse satisfactoriamente con los demás. La conciencia de los demás promueve la administración equitativa del bien común y genera una cultura de abundancia, optimismo y confianza en uno mismo, los demás y el futuro.

El mapa político-emocional en occidente
El término “creativo cultural” ha sido acuñado por Paul Ray y Sherry Anderson, para describir a aquellas personas que sienten interés y preocupación por el mundo, su ecosistema y su gente, y en consecuencia son activistas de la paz, justicia social, sostenibilidad, espiritualidad, etc. Están desencantados del actual modelo cultural, las ansias de dinero y muchas otras de las opciones que ofrece el mundo competitivo. Buscan lo significativo para la felicidad sobre el éxito social y el dinero. Según Richard Florida, autor del best seller “The rise of creative class”), se trata de una clase social en auge en Estados Unidos a la que pertenecen personas que son pagadas por crear, ya sean científicos, ingenieros, educadores, abogados, periodistas, etc.

Sólo en Estados Unidos conectarían con ellos unos 50 millones de personas y estiman que en la Unión Europea pueden pertenecer a esta subcultura 80 millones de personas. Aproximadamente dos tercios son mujeres que ya no tienen, en la mayoría de los casos, como prioridad luchar por sus derechos. Están volcadas en la lucha por el bienestar social y la familia. No entienden su papel en el hogar desde la perspectiva de ama de casa, sino de vertebradora del núcleo familiar. Todos trabajan por construir un mundo mejor. 

Pese al número tan elevado de creativos, en términos de liderazgo político todavía gana por goleada el modelo líder visionario que salvará a las personas de bien, en un mundo malvado que conspira para subvertir el orden y el control creado por ellos para su beneficio y el de su clan. Así lo atestigua la elección de dirigentes como Berlusconi, padrino condescendiente de sonrisa beatífica cuando critica gobiernos rosas protector de espíritus miedosos de ejercer la libertad y sus consecuencias; Chávez, modelo matón rural que roba un banco y se compra todo el pueblo con el botín; Putin, modelo espía que salió del hielo para poner firme a la mafia con sus propios métodos; o Sarkozy, modelo Napoleón global, con aspiraciones de gran líder para la vieja Europa necesitada de alguien con carisma que la saque de su impasse, etc..

Sin necesidad de profundizar mucho en sus características, salta a la vista que tienen mucho en común: actitudes despóticas y prepotentes, egos tremendos necesitados de afirmación mediante la compra de propiedades y voluntades, inhibición o desborde de las emociones, desprecio por todos los que no piensan como ellos y/o no les adulan, megalomanías insoportables y nuevas novias jóvenes, espectaculares y más altas que ellos, ¿por qué les da a todos por lo mismo?

Aunque estos líderes modelo poder/control han demostrado sobradamente su ineficiencia para todo lo que no sean sus exclusivos intereses, su mensaje engancha directamente con el atavismo que asimila el poder al dominio por la fuerza, y la satisfacción de las necesidades primarias de seguridad generadas desde el cerebro reptiliano (más primitivo) del elector, en contraposición al mensaje elaborado que alude a las funciones superiores del cortex y las necesidades transcendentes, como la proyección personal y el bien común. 

En USA la experiencia del modelo Bush, ¡impagable!, y las terribles consecuencias de su incompetencia, pagadas por el pueblo estadounidense en pérdida de vidas de jóvenes soldados, de nivel de vida y de influencia internacional, ha creado las condiciones para que hayan competido una mujer y un negro, ¡y lo hayan conseguido!, por un liderazgo que, como mínimo, dará representación a gente como Stephen Cobey, Jeremy Rifkin, Ken Wilber, Freddy Kofman, David Allen, etc., y a los 50 millones de creativos culturales.

Las dos Españas
En España conviven y confrontan ambas posiciones en el día a día de la vida política, incluso en el propio interior de los partidos, como se pudo observar cuando el Alcalde de Madrid dejó escapar unas lágrimas al evocar a su padre político y algunos sectores vigilantes de la pureza del macho ibérico, decretaron que llorar en público incapacitaba para gobernar. Son de compadecer esos hombres obligados a vivir sin sentimientos en aras de sus expectativas de liderazgo político, soportando cada día la carga de la armadura que les defienda de actitudes poco honrosas como llorar en público.

Afortunadamente hoy, una mayoría apuesta por un estilo de sociedad de creación y construcción, características ancestralmente femeninas, conducida por el poder natural que da el respeto por los otros y sus creencias, cuyo gran referente ha sido un Jefe del Estado, que también es Rey, simpático y relajado, no por ello menos inteligente y hábil para transitar los procelosos caminos de la negociación política, que con su estilo tolerante y optimista ha contribuido determinantemente a sentar las bases de una sociedad avanzada y próspera.

Complemento a la impronta marcada por el Rey serán Presidentes/as de Gobierno de talantes tranquilos y optimistas, capaces de liderar equipos de hombres y mujeres confiados en consolidar un estado de derecho y bienestar avanzado, y de afrontar con una sonrisa las críticas a gabinetes “rosas” del rancio machismo cabreado.

Parece que por fin podemos soñar el paso definitivo de la página gris de nuestra historia y disfrutar un nuevo estatus de país tractor en el concierto internacional con acciones de liderazgo positivo, como cuando el Rey y el actual Presidente del Gobierno dieron ante los medios mundiales una clase magistral de ejercicio del respeto a los demás y a las reglas de la democracia ante el patético déspota cuyo declive, por cierto, comenzó en ese momento.


Eurotalent

31 diciembre 2008

Una vez más… la Navidad


NAVIDAD, ¿Qué ves, escuchas o sientes dentro de ti cuando piensas en esta palabra? ¿Alegría? ¿Tristeza? ¿Soledad? ¿Rabia?, tal vez ¿miedo? La mismas calles repletas de ornamentos y decoraciones llenas de luz y colores, los mismos anuncios en la televisión, el mismo árbol de navidad, los mismos escaparates, la cena de navidad en el trabajo, el amigo invisible, los nuevos propósitos… Emma siente nostalgia y Pedro siente alegría, Cris está triste y Juan desea que lleguen estas fechas con la mayor de las impaciencias, mientras que Laura espera impacientemente que pasen ya. Cuántas emociones distintas se disparan en cada ser humano ante la misma palabra. Cuántas palabras distintas para poner nombre a lo que sentimos! Y cuantas tantas otras veces no encontramos la palabra para expresar qué nos pasa. 

Distintos recuerdos, distintos sentimientos, distintas personas… pero una cosa en común: Todos pueden volver a vivir la misma emoción que vivieron en el pasado, agradable o desagradable para ellos, con sólo pensar ahora mismo en el presente, aquí y ahora en esa situación. ¿Y esto qué significa? Todos lo sabemos: para las emociones no existe el tiempo. Si tú lo has permitido, esa emoción se ha quedado aferrada en ti, cuál lapa se pega a la roca. Si tú lo has permitido, esa alegría, tristeza, rabia, nostalgia, felicidad…. se ha quedado enganchada a ti, tanto si te sirve para avanzar como si te limita para actuar. 

Para entender a las emociones, me gusta utilizar la palabra “mensajero”. Para mí, las emociones son pequeños mensajeros que llegan primero al escenario del mi cuerpo, después al escenario de mi mente y de mi corazón. Las emociones son energía, energía que sirve para algo. Cuando llegan a mi cuerpo, avisan de que están allí para algo. Intentan llamar la atención de la forma en que ellas saben. Unas veces, aceleran el ritmo de mi respiración, cambian el tono de mi voz, tensan mis mandíbulas, otras veces, relajan mis manos, bajan mis párpados, provocan una lágrima…Cuando llegan al escenario de mi mente, es cuando les otorgo un significado. Es cuando pienso y me doy cuenta de que lo que está pasando en mi cuerpo es algo distinto y entonces, le ponemos un nombre: alegría, tristeza, felicidad, miedo…
Una emoción hay que Sentirla, tomar conciencia de ella, en el escenario del cuerpo, de la mente o del corazón. Hay que Expresarla, sacarla fuera a través de nuestras palabras, manifestaciones. Y hay que Actuarla, dirigir nuestro comportamiento en sintonía con la energía de las que nos provee. Sólo si me percato de que el mensajero está aquí y sólo si vislumbro el mensaje que trae para mí, sólo si acepto y me doy permiso para sentirla, expresarla y actuarla, sólo así, podré entenderla y gestionarla para que juegue a mi favor. ¿Qué pasa cuando sentimos una emoción y no la expresamos o actuamos con la duración e intensidad adecuada? Se engancha, se queda con nosotros, para siempre.

Nacemos sabiendo cómo utilizar las emociones. Pero a través de la educación, el entorno, la familia y la experiencia vital, empezamos a usarlas de forma diferente.

Todas las personas venimos al mundo con los mensajeros “puestos a punto”, es decir, nacemos sabiendo cómo utilizar las emociones. Pero a través de la educación, el entorno, la familia y la experiencia vital, empezamos a usarlas de forma diferente. Lloramos cuando tendríamos que reír, nos acongojamos cuando tendríamos que defendernos, nos enfadamos con personas que queremos cuando tendríamos que expresarnos con cariño, nos mostramos serios cuando nos gustaría dar saltos de alegría….Como un buen amigo decía, en vez de educarnos, nos han “educastrado”. 

Cada emoción es un regalo. Un aviso, un indicador de cuán estoy viviendo la vida que quiero vivir. Los mensajeros no siempre vienen con buenas noticias, pero siempre vienen con una intención positiva. Nos informan cuando nos acercamos, nos alejamos o conseguimos nuestros deseos. Las emociones son nuestra brújula y tienen la intención de ser nuestras aliadas para conseguir nuestras metas. Mira a tu alrededor, observa lo que has creado en tu entorno. ¿Es eso lo que quieres para tí? 

Me gustaría compartir contigo cinco mensajeros muy conocidos para muchos de nosotros. 

La tristeza. Me invita a parar. A hacer un alto en el camino, a pensar en las personas significativas para mí y a pensar en qué medidas puedo tomar para no perderlas. La tristeza me hace evaluar mi vida. Me sirve para aceptar los huecos que dejan personas queridas y elaborar vías para abrirme nuevos horizontes. 

El miedo. El miedo viene para avisarme si existe algún peligro o amenaza en mi bienestar. El miedo viene con un mensaje muy claro: diagnosticar que todo marcha bien. Sentir miedo nos sirve para protegernos y tomar precauciones ante los peligros y amenazas. Su finalidad última es mantenernos seguros.

La rabia. Cuando la rabia llega a mi cuerpo, a mi mente y a mi corazón, me indica que estoy frente a una situación o persona que me molesta o que me frustra. Me sirve para enfrentarme y cambiar las circunstancias o el modo en que las percibo. El mensajero de la rabia avisa a su equipo para que me disponga de la energía y la activación para actuar. Pero hay que actuar. Y actuar desde el amor. Actuar para permitirte ser quien eres, sin dañar a los demás y teniendo en cuenta que los demás tienen sus propios mensajeros en ese momento. (Muchas enfermedades son el reflejo de una ira retenida por muchos años) 

La alegría. La alegría es el mensajero que entra en juego cuando hemos escuchado a todos los anteriores, nos han dejado su mensaje y se han marchado. No podemos sentir alegría ni paz con nosotros mismos si nos quedamos enganchados en la rabia, en la tristeza o en el miedo. Sin saberlo, no estamos permitiendo que entre la emoción que tanto le gusta estar con nosotros: La paz. Sentir alegría nos sirve para celebrar nuestros éxitos en el presente y motivarnos para logros futuros. ¿Te permites sentir alegría? 

NAVIDAD, esta palabra es sólo un ejemplo común y cercano a la mayor parte de las personas que estáis leyendo estos renglones. ¿Qué quieres ver, escuchar y sentir cuando pienses en esta palabra? Tú eliges. ¡Feliz Navidad!


Eurotalent

31 octubre 2008

Fen shui, el arte del equilibro en los espacios


“Aplicar el Feng Shui es actuar para que el viento sople a nuestro favor”, ya que esta disciplina estudia cómo armonizar los espacios para poder experimentar la emoción de sentirnos conectados con lo que nos rodea. El Feng Shui es la ancestral sabiduría de vivir con el entorno. Nacido hace miles de años en China, significa Viento y Agua y no es un “arte de decorar chino”, sino un nuevo concepto de diseño energético de los ambientes. 

Cada vez es más evidente que el espacio en el que habitamos o trabajamos afecta a nuestra salud y a nuestro carácter, debido a que cada persona posee un campo magnético que se extiende más allá de los límites del cuerpo. Los principios del Feng-Shui se recogen en el I Ching, también conocido como Libro de las Mutaciones, el cual contiene la mayor parte del pensamiento chino, origen de las matemáticas, la astrología o la medicina. El I Ching es una de las obras escritas más antiguas de la humanidad. 

Relativamente novedoso en Occidente, cada vez son más los arquitectos y constructores que acuden a un especialista en Feng Shui y se preocupan por diseñar espacios donde la energía fluya adecuadamente, y elegir el lugar donde construir, detectando de antemano toda emanación nociva del subsuelo que pueda afectar a los futuros habitantes del edificio.

Las aplicaciones del Feng Shui contemplan tanto el trabajo, como el hogar, como cualquier espacio habitado. Los beneficios son claros en todos ellos.

En los negocios:
• Obtener un mayor rendimiento personal
• Conseguir un entorno dinámico y ameno
• Mejorar las relaciones entre los empleados
• Aumento del número de clientes y de ventas

Es interesante observar cómo se especializa el mobiliario para oficinas, con asientos ergonómicos y diseños en los que se busca la comodidad de los trabajadores. Pero de nada serviría todo este esfuerzo si el asiento, mesa, despacho, etc., no están situados en el lugar adecuado, e incluso en muchas ocasiones en zonas donde es prácticamente imposible la concentración. 

En el hogar:
• Mejora las relaciones entre los familiares
• Mejora las relaciones sociales
• Mejora la salud, obteniendo un buen descanso y disminuyendo el estrés
• Mejora el rendimiento académico y/o profesional en todos sus aspectos

Esta ciencia detecta las influencias que recibe una vivienda o edificio tanto en el plano vertical (influencia del subsuelo) como en el plano horizontal (influencia de los puntos cardinales y el ciclo solar).
La labor de un especialista de Feng Shui pasa por dos partes:

En una primera fase se realiza un diagnóstico del subsuelo. Por medio de radiestesia, se elabora un mapa en el que se reflejan las posibles corrientes de agua o fisuras de la vivienda, que pueden ser causa de sensaciones de cansancio, tristeza, alteraciones del sueño, cefaleas, etc. Y una vez detectados los puntos problemáticos, se procede a neutralizar los efectos de esas “energías nocivas” a través de reguladores que actúan a modo de agujas de acupuntura, buscando siempre el regulador más idóneo para cada casa, oficina o lugar y cada persona.

En la segunda fase, a través del Pa Kua (diagrama que contiene información sobre la energía y las pautas con que fluye por el Universo), se confecciona otro mapa en el que se refleja la orientación de la casa y se hace una propuesta de potenciación de las áreas de la misma, según su significación y valores asociados. Esta segunda fase tiene más que ver con los elementos decorativos; colores, formas, materiales, distribución del mobiliario etc…

El concepto no es encontrar una oficina o casa “ideal”, ya que cada persona tiene unas necesidades determinadas, una casa con excesiva luz (Yang extremo) puede resultar tan molesta como deprimente una vivienda muy oscura (Yin extremo). Se trata de lograr el equilibrio y el bienestar con las herramientas que el Feng Shui nos proporciona con un estudio individualizado y responsable.

Cada meridiano de nuestro cuerpo está asociado a determinados órganos, que se corresponden con un espacio de la vivienda; así por ejemplo el meridiano del estómago está asociado con el Elemento Tierra, responsable de la nutrición y que corresponde al punto cardinal Suroeste; es por tanto el lugar de la casa idóneo para situar la cocina o el comedor. 

El sureste es el meridiano asociado a la Salud, Recursos y Potencial; sería adecuado situar el recibidor o la sala de estar, y para activarlo correctamente es recomendable usar madera, plantas, tonos verdes o azules, imágenes de un bosque… Y así hasta lograr armonizar la energía del lugar con la de las personas que lo habitan. En suma favorecer que el viento sople a nuestro favor tanto en nuestra vida profesional como personal.


Paloma Acero, Profesional del Feng Shui 667250688
paloma.acero@wanadoo.es

29 agosto 2008

Y tú, ¿cómo te desconectas en vacaciones?


¿A qué nos solemos dedicar cuando descansamos ¿ ¿Sabemos descansar en vacaciones? Es importantísimo descansar durante el periodo vacacional pero según se desprende de una encuesta elaborada por la web de empleo Monster, “seis de cada diez trabajadores españoles no logra desconectar durante las vacaciones”.
Tenemos que desconectar de muchas cosas…y el estrés es un fiel enemigo del descanso en esta época que nos puede perseguir allí donde vayamos. Por ello, debemos aprender a desconectar para que nuestra estancia fuera del lugar de trabajo, sea lo mas descansada y relajada posible.

Pero no todo el mundo desconecta de la misma manera; en una misma situación, por ejemplo, en un viaje al Caribe hay personas que desconectan al observar una bella puesta de sol o al contemplar un maravilloso paisaje caribeño, otras para desconectar necesitan escuchar una música determinada y hay otras que necesitan determinadas sensaciones para poder desconectar como pueden ser el sentir la arena bajo sus pies, degustar una suculenta comida o bailar hasta el amanecer…

Desde la perspectiva de la Programación Neurolingüística se definen tres maneras de percibir al mundo: la visual, la auditiva y la kinestésica. Desde antes de nacer estamos percibiendo el mundo a través de nuestros sentidos y hasta la fecha seguimos percibiendo y aprendiendo a través de ellos. A estas maneras diferentes de ver el mundo les llamamos Sistemas Representacionales.

Algunas personas prefieren (inconscientemente) usar inicialmente el sistema visual. Es decir se fijan más en los detalles visuales y por lo tanto recuerdan más lo que ven y no solo lo recuerdan, sino que hablan de ello en términos visuales (son las personas que dicen cosas como "mira...", "necesito que me aclares tu enfoque sobre...").

Los auditivos se fijan más en los detalles auditivos, en lo que dice la gente y en lo que escuchan y también su lenguaje está influido por términos auditivos. (Además, usan palabras como "me hizo clic...", "escúchame...", "me suena...").

Los kinestésicos registran sus experiencias del exterior con los matices kinestésicos (aquí incluimos el tacto, el olfato y el gusto ) y su lenguaje también está influido en términos Kinestésicos. (Usan palabras como "me siento de tal manera...", "me puso la piel de gallina tal cosa..." o "me huele mal este proyecto", " que situación más opresiva").

Algunos Trucos para desconectar según sea nuestro sistema representacional preferente:

Los VISUALES. Son personas que parecen tener una cámara de fotografía en la cabeza. Hablan más rápido y tienen un volumen más alto, piensan en imágenes y muchas cosas al mismo tiempo Si este es tu sistema representacional preferente puedes aprovechar estos días para viajar y conocer sitios nuevos. Emborráchate de imágenes placenteras que supongan relax y paz, imágenes que calmen tu espíritu y bajen tu ritmo, almacénalas en tu cerebro para que puedas usarlas a la vuelta de tus vacaciones. Puedes aprovechar estos días para ir al cine o ponerte al día con aquellas películas que nos has podido ver durante el año.

Los AUDITIVOS. Son personas que perciben el mundo a través de sus oídos, llevan una grabadora en su cerebro y le dan mucha importancia a todo lo que hablan y escuchan. Son aquellos que tienen un ritmo intermedio, no son ni tan rápidos como los visuales, ni tan lentos como los kinestésicos. Sería bueno que en tus vacaciones hagas una buena selección de música que te permita desconectar, música que te permita relajarte y encontrar paz en estos días. Es un buen momento para ir a algún concierto, la época estival está llena de conciertos. Puedes aprovechar estos días de descanso para leer un buen libro o para disfrutar de una buena conversación.

Los KINESTESICOS. Son aquellos que necesitan sentir para procesar la información. Tienen mucha capacidad de concentración, son los que más contacto físico necesitan. Además son los que se van a sentir atendidos cuando nos interesamos en alguna de sus sensaciones. Perciben el mundo a través de sensaciones. Obsérvese a sí mismo, es un buen momento para pararse a pensar que es lo que le gusta sentir y a su vez le proporciona paz y relajación; bailar, practicar algún deporte, tocar algún instrumento, deleitarse con el contacto de la arena bajo sus pies, el aroma del mar, degustar una suculenta comida o adentrarse en un bosque para bañarse en el río.

Nuestra forma de percibir el mundo no es pura, tenemos mezcla, es decir no somos 100% visuales o auditivos o kinéstesicos, porque podríamos acabar locos…pero sí que es un buen ejercicio de reflexión empezar a preguntarnos cual es nuestro sistema preferente de desconexión en vacaciones para aprender a desconectar. Porque sólo cuando nos conocemos a nosotros mismos y aprendemos a desconectar podemos empezar a disfrutar de las vacaciones.


Eurotalent