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30 abril 2011

El poder de la negociación para ser eficiente


Atravesamos tiempos turbulentos que ponen a prueba el pulso directivo con continuos avatares sobre nuestras organizaciones en la senda hacia el logro de su propósito. Si lo logramos reconocerán nuestro éxito, en caso contrario cumpliremos al menos con nuestro deber según la célebre frase de Gandhi “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear”.

El pulso directivo se mide en criterios. Las claves de un buen criterio son qué hacer y cómo hacerlo (W.Bennis). En el criterio directivo un buen qué sin un buen cómo es una ocurrencia de gran riesgo. Un buen cómo sin un buen qué es simplemente una ilusión.

31 octubre 2008

“Ellas negocian peor sus sueldos que ellos”


El discurso de Marta Romo es profundamente realista, aunque positivo. Como experta en gestión del talento, la gerente de la consultora Eurotalent y autora del libro La mujer líder (Planeta, 2008) está convencida que de que la ruptura del techo de cristal no está lejos. 'En un futuro no muy distante las empresas buscarán la equidad: cada uno valdrá por su talento, por la capacidad que tiene y por lo que esté dispuesto a comprometerse. Si eres hombre o mujer, dará igual', resume.

Según datos de la Comisión Europea, la brecha salarial se ha reducido sólo del 17% al 15% en los últimos diez años. ¿Coincide usted con los expertos que auguran que por mucho que cambien las cosas se mantendrá una diferencia en torno al 10%? 

En España, más mujeres que nunca están efectivamente empleadas y al mismo tiempo, más mujeres que nunca están desempleadas. La tasa de desempleo de las mujeres es más elevada que la de los hombres. Por lo que empezamos con una situación contradictoria y poco ventajosa para las mujeres. La buena noticia es que crece el número de universitarias, superando al de universitarios a un ritmo espectacular.

Lo que no avanza tan rápidamente es la promoción de mujeres en puestos de responsabilidad. Lo mismo sucede con la brecha salarial entre hombres y mujeres: se va reduciendo, pero muy lentamente. Aunque hay sectores muy avanzados como el Farmacéutico o el Financiero, todavía persisten las diferencias.

¿Se puede hablar entonces de discriminación salarial? ¿O existen otros condicionantes que explican esa diferencia? 

Muchos directivos no hablan de discriminación, sino de diferencia de productividad. Según ellos, mientras la mujer siga siendo la máxima responsable en el cuidado de familiares dependientes (niños, ancianos, enfermos, etc.) la brecha salarial no se cerrará. Otro elemento importante es cómo defendemos las mujeres nuestros derechos. Está demostrado que las mujeres negociamos peor nuestro salario que el salario de nuestros colaboradores. Y ellos se venden mejor en el momento de su negociación. A veces somos nosotras las que nos ponemos un techo de cemento encima para no levantar cabeza.

¿Y no hay indicios de que vaya a cambiar esta situación? 

Creo que lo que está pasando en Estados Unidos es muy beneficioso para Europa porque es un referente para el mundo empresarial y muchas empresas tienden a copiar las políticas americanas. Otro factor a tener en cuenta es la globalización, que puede contribuir a estrechar la diferencia salarial entre hombres y mujeres; por lo menos en algunas ocupaciones. También es muy positiva la apuesta de la mujer por su preparación, generando perfiles muy empleables más allá de la titulación universitaria.

¿Qué pueden hacer las empresas para acelerar ese proceso? 

Las mujeres somos cada vez menos minoritarias en las compañías. Y el hecho de que escasee el talento hace que a las empresas no les quede más remedio que cambiar sus elementos de compensación (políticas salariales, programas de equilibrio de vida, etc.) para atraer a los mejores profesionales, más allá del género. Creo que hacia eso vamos porque el mundo está cambiando. Y las cuestiones de imagen aportan cada vez menos. Y estoy convencida de que la confianza y la credibilidad en los negocios se consiguen de otra forma.


L.C Madrid
Publicado en Cinco Días el 20 de junio de 2008