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09 septiembre 2012

Construyendo un equipo de alto rendimiento en una Europa idiota

I. Construyendo un equipo de alto rendimiento en una coyuntura de crisis

España tiene muchas carencias todavía para llegar a ser una potencia económica de primer orden. Todos lo padecemos, pero no atinamos con la senda para empezar a corregirlas de forma general y efectiva porque no nos ponemos de acuerdo en cuáles son, aunque las tenemos delante de nuestras narices. Vivimos en un país paradójico, con unas pocas empresas y organismos públicos que están funcionado de manera excelente en esta coyuntura de crisis, mientras las demás se siguen desmoronando de forma paulatina. Perder el tiempo en buscar culpables o en esperar ayudas que no llegan no nos mejora, al contrario, nos confunde y nos desmotiva. Sólo lo conseguiremos a medio plazo y si somos capaces de dar con nuestras propias soluciones para lograr –no recuperar, porque como país nunca la hemos conseguido en estos dos últimos siglos- una competitividad sostenible en el escenario presente.

La economía mundial es un inmenso hervidero en el que es preciso plantear enfoques y alianzas que verdaderamente sirvan para encontrar las respuestas que España como potencia económica necesita. De lo contrario, un país con sólo 45 millones de habitantes, nunca podrá lograrlo. Por eso es indeclinable seguir apostando por enfocar y resolver sus carencias desde Europa. Ahí es donde se juega primordialmente la gran política que afecta a los intereses españoles en el mundo para bien o para mal. Talento asociativo y global.

22 junio 2012

Resiste Rajoy: no subas el IVA

La frase de la crisis es “la gente no compra”. Luego vienen las justificaciones y la búsqueda de culpables pero todos sabemos que España estará en una gran recesión hasta que los indicadores de ventas no se recuperen. Lo demás, incluido el empleo sólo serán fases intermedias: se pierde porque la empresa no vende; sólo se recupera si la empresa remonta.

El IVA grava el consumo. Se va soportando y repercutiendo entre los distintos eslabones de la cadena de producción y distribución y acaba siendo pagado por el consumidor final, el particular que como usted y yo compran un producto o servicio.

En el horizonte de contrapartidas para la concesión de préstamos a España por parte de la UE para cubrir el “agujero” de los bancos aparece entre otras la subida del IVA en España. Y este es el tema que da título al presente artículo ¿se debe acceder a ello o resistirse como aconsejan el ministro Montoro o también Rubalcaba? Veamos.

31 mayo 2011

Poner en valor… Brasil

Cuando La nueva película infantil, que hará las delicias de los niños en este periodo de Semana Santa, es Río, del director de la trilogía “Ice Age” y los productores de “Gru. Mi villano favorito”. Cuenta la historia de un guacamayo azul, Blu, que ha vivido como animal de compañía en un pequeño pueblo de Minnesota y debe volver a su país de origen, Brasil, para procrear y que su especie no se extinga. En su estancia en Río vivirá muchas aventuras en compañía de Perla, el tucán Rafael y sus pájaros colegas frente al malvado Nigel y los macacos rateros. 

El director Carlos Saldanha (nacido en Río de Janeiro en 1968) nos ofrece en esta cinta lo mejor de su maravilloso país. La primera escena es una colorista samba en la selva amazónica (“Real in Río”, compuesta por Sergio Mendez) en la que participan las más variadas aves (que contrasta con las frías tierras del medio oeste de EE UU) y desde ese momento, a lo largo de hora y media, disfrutamos de lo mejor de Brasil: una preciosa vista de Río con el Pan de Azúcar y la playa de Ipanema, su mítico fútbol (un partido en Maracaná frente a Argentina) y el vóley playa, la deliciosa picanha (en un típico rodizio), el sambódromo en pleno carnaval, las favelas… Tras ver “Río”, además de pasar un rato muy entretenido tanto pequeños como grandes, te dan unas enormes ganas de visitar el mayor país de Iberoamérica y una de las principales economías emergentes del planeta.

22 de mayo: cita en las urnas


Como cada cuatro años, miles de personas compiten en esa fecha por obtener un acta de diputado autonómico o de concejal en su municipio. Han pasado un primer filtro de selección en sus formaciones políticas, en muchos casos después de duras batallas entre facciones. Las urnas acabarán con el sueño político representativo de la mayoría, será el segundo filtro. Unos pocos conseguirán su objetivo, pero también su suerte será dispar: los que formen parte de grupos con mayoría suficiente o la compongan con otros grupos o tránsfugas, añadirán a su cargo representativo la encomienda de gobernar; a los que no consigan esa mayoría les corresponderá el papel democrático de leal oposición.

La cita con las urnas es un acontecimiento que todavía exalta a muchos electores en España, sobre todo a aquellos que crecimos sin ellas. 

28 febrero 2011

¿Por qué no estamos como Alemania?


Erase un país que, en pleno cambio de época en la que el talento (que no es otra cosa que la búsqueda de la felicidad a partir de los propios dones y para servir a los demás) se convirtió en más escaso que el capital, se dedicó a quejarse de lo que hacían los otros (autonomías, funcionarios, sindicatos, empresa privada), a pedir salvadores, a añorar su lujoso e incongruente estilo de vida anterior y a lamentarse de su mala suerte, a través de agoreros, especialmente en las numerosas cadenas de televisión surgidas al efecto, cuando no a distraerse con las noticias ‘del corazón’. Entre tanto, su compañero germánico de la Unión Europea crecía en su PIB el 3’6%, el mejor dato desde que se reunificó en 1990; el doble que la media comunitaria, un tercio más que Estados Unidos (que está en el 2’7%) y una centésima por encima de Japón, aunque a la tercera parte de China (10% anual). En esta versión actual y planetaria de ‘La cigarra y la hormiga’, las naciones económicamente sólidas aprovechaban la desconfianza en los llamados despectivamente ‘cerditos’ (PIGS: Portugal, Irlanda, Grecia y España) para acudir a su ‘rescate’ y beneficiarse financieramente. 

Podemos seguir como un perro tratando de morderse su propia cola, dando vueltas y vueltas, hasta que lleguen las elecciones generales (con la fantasía de que este gobierno o el siguiente aceleren las reformas) o coger el toro por los cuernos de una vez y aprender la lección del país de Kant, de Goethe y de Ángela Merkel. De esta crisis se sale apostando de verdad por el talento.

Esto quiere decir, en la práctica, dedicarnos en cuerpo y alma a transformarnos, porque el país se nos ha quedado pequeño y hay que salir a exportar. La locomotora alemana ha crecido en sus exportaciones un 14’2% en 2010. Ahí queda eso. Las multinacionales españolas (en el sector financiero, en la energía, en las telecomunicaciones, en el sector textil) lo están haciendo, pero no es suficiente. Las pymes deben apuntarse al carro, especialmente en Iberoamérica. El problema es que nuestras pequeñas y medianas empresas se parecen poco por lo general a las admirables “mittelstand” alemanas, compañías que, aunque tengan menor tamaño, cuentan con gestores profesionales, estrategias bien diseñadas e implantadas con eficacia, empleados con la formación suficiente, voluntad y capacidad de innovación, alta tecnología… El Dr. Bernd Venohr presentó El secreto de las mittelstand en el 2º Foro Global Peter Drucker celebrado en Viena el 18-19 de noviembre pasado: Alemania y China son los dos únicos países que están ganando cuota en el comercio mundial, porque los germanos ocupan el podio en 142 sectores industriales, el 61% de todos los segmentos (los chinos en 107 y EE UU en 97). Son 1.500 compañías, de las que 1.350 son medianas: activas en B2B, más del 70% de propiedad familiar, el 70% en pequeñas ciudades y con una antigüedad de 70 años. Unos 100 M € de ingresos y exportando el 62% de su producción. Dominio de nichos, procesos operativos de primera clase mundial (con profesionales excelentemente preparados), obsesión por el ‘high hech’ y auténtico liderazgo (su calidad directiva es de 3’31 sobre 5, a la altura de EE UU y por encima de Francia y Gran Bretaña). “El beneficio es la consecuencia inevitable de servir a nuestros clientes mejor que los demás”, es su filosofía. 

Con empresas así, es natural que la tasa de desempleo sea del 7’7% y que la demanda interna ha crecido un 13%, por aumento del consumo. ¿Cuántos coaches ejecutivos certificados hay en Alemania? Unos 1.700, porque se toman el desarrollo empresarial en serio. Aquí no llegaremos a 70. Así nos luce el pelo.


Eurotalent

31 enero 2011

11-S, 11-M y 11-J



Hoy acaba el año y acaba la década. Personalmente, creo que si tuviéramos que quedarnos con tres fechas destacadas de los últimos diez años, serían el 11 de Septiembre de 2001, el 11 de marzo de 2004 y el 11 de julio de 2010.

El 11 de Septiembre de 2001, día del atentado de Al Qaeda contra las Torres Gemelas, me pilló la noticia comiendo en un restaurante de la Castellana junto al Instituto de Empresa. Vimos la noticia en el Telediario y no nos la podíamos creer. Por la tarde, sesión de análisis cultural con el Comité de Dirección de Eliop. También ese día fue el principio del fin con mi anterior empresa (el tema terminó el 28 de diciembre de ese año). Para el presidente George W. Bush fue un balón de oxígeno y le aseguró la reelección en 2004. Tengo el privilegio de ser amigo de William Rodríguez, héroe nacional, último superviviente del 11-S que salvó a cientos de personas y que después del 11-S luchó denodadamente por los derechos de las víctimas hispanas. Con William he podido dar conferencias conjuntas y aprender de su valentía.

El 11 de Marzo de 2004, día de la barbarie en Atocha, amanecí en la Universidad Corporativa de Unión Fenosa. La noticia nos pilló en el desayuno. Estuvimos trabajando con el entonces DG de la compañía José María Vázquez Pena y su equipo hasta la hora de comer (dos profesionales de Unión Fenosa fallecieron en aquel atentado terrorista). Por la tarde tomé un vuelo (en Barajas, un silencio sepulcral) y llegué a cenar a Arnedillo con José María Vilas, Presidente de Unilever, y los 50 principales de la multinacional en España. El atentado del 11-M y su mala gestión por el gobierno Aznar provocaron la movilización de buena parte del electorado de izquierda y el triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero.

El 11 de julio de 2010, domingo, La Roja jugó la final del Campeonato del Mundo de Sudáfrica. Vimos el partido en casa, por televisión, y tras la victoria (el gol de Iniesta está en nuestra memoria colectiva) niños y mayores se lanzaron a la piscina. En septiembre vio la luz el libro El Mundial de La Roja (que tres meses después está en 2ª edición), con prólogo del Presidente Ángel María Villar. Un legado para el presente y el futuro. He tenido el placer de compartir las lecciones de La Roja, con el portavoz de la Real Federación Española de Fútbol, D. Jorge Carretero, para varias empresas clientes (El Mundial de La Roja fue la base de una jornada de APD en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas). Este histórico triunfo culmina la edad de oro del deporte español (Leonor Gallardo y un servidor hemos publicado cinco libros, todos ellos de éxito, sobre este tema).

Tres fechas esenciales en la década. Veremos qué nos depara la siguiente. Te deseo lo mejor para el 2011 que comienza YA.

Gracias William, José María (Vázquez Pena), José María (Vilas), Jorge... Sois maestros en el arte de vivir.


Eurotalent

El problema de la llamada ley Sinde



Ayer por la tarde/noche fue rechazada la llamada Ley Sinde. Esta ley deberá pasar por el Senado y regresar al congreso para su aprobación, así que todavía pueden pasar muchas cosas.

¿Pero qué es la “ley Sinde”? Podemos leer en la prensa que es “una ley para cerrar las webs de descargas”, su principal objetivo es cerrar las webs que facilitan descargas de contenidos protegidos por derechos de autor. Tras bucear un poco en lo que realmente se propone esta ley y lo que dicen sus detractores y sus defensores lo único que pretendo es dar mi humilde opinión sobre el tema. Con aquellos que no estén de acuerdo conmigo, me mantengo abierto al debate. Si me presentan argumentos convincentes quizás consigan hacerme cambiar de postura.

Parto de la premisa que la persona que compone una canción, escribe un libro, produce una película etc., debe ser recompensada mediante los derechos de autor, lo cual debe seguir siendo así. Quien se lucra con esas obras y no entregue su porcentaje al autor comete un delito. Esta es mi opinión inicial. ¿Qué ocurre? Personalmente considero que tenemos que ponernos en el año 2010, casi en el 2011 y ver el contexto en el que nos movemos.

Los grupos a favor defienden la postura de acabar con la piratería en internet, opinión que comparto. En contra, se aboga por la libertad en la red y se pone en duda la fiabilidad de una comisión de composición incierta, que decidirá que webs se deben remitir al juez para su cierre. Al parecer es precisamente esa comisión lo que no gusta a los internautas, postura que también comparto. No creo que una comisión nombrada por Dios sabe quién y bajo el control de qué personas tenga la potestad de decidir cuáles son las webs que incumplen la ley y que deben ser remitidas al juez para su cierre. Considero que una decisión de tal magnitud debe dejarse íntegra y exclusivamente en manos de quienes velan por el cumplimiento de los derechos, los jueces, insisto, sin intermediarios, los cuales pintan demasiado poco en esta historia. Quien se sienta vulnerado en sus derechos que lo denuncie y un juez decida, sin más.

A continuación concluyo con lo que, a mi modo de ver, es la base del problema, que no es otra, que el modelo de negocio de las industrias de contenidos: editoriales, distribuidoras de películas/series y discográficas; estas últimas ya menos pues están aprendiendo. Si no hay posibilidad de comprar estos contenidos por internet a precios razonables la piratería seguirá existiendo. Si por internet los contenidos, en el caso de encontrarlos, cosa harto difícil o imposible en muchos casos, tienen el mismo precio que en una tienda física los internautas se sienten y con razón estafados. Si por ejemplo, un libro físico cuesta 25€ o 30€ en una librería y su precio de descarga en formato electrónico es idéntica cantidad, dígame usted quien se queda con los costes de impresión, distribución y margen de la librería. Lo mismo ocurre con las películas/series, si puedo descargarlas con definición HD a precios razonables lo haré antes de intentar verlo con una calidad de imagen y audio pésimo. La música, afortunadamente ya sufrió este tema y hoy podemos acceder a contenidos discográficos a precios razonables. Creo entonces que las industrias de los contenidos llevan cinco años de retraso respecto a la realidad de Internet y son incapaces de adaptar su modelo de negocio y que ahí tendrían el inicio para ganar la batalla.


Eurotalent

30 noviembre 2010

En honor del español



Voy a dirigirles unas palabras y, de orden del señor alcalde, debo decirlas en honor de la palabra, del idioma que como todos los que estamos aquí sabemos, no es solo un arbitrario repertorio de símbolos más o menos codificados. “Hablando se entiende la gente”, se dice, aunque en ocasiones depende de cómo se entiendan esas palabras. También se suele decir que “de la discusión sale la luz”, aunque a veces solo salgan chispas.

“Dios nos ha dado el divino don de la palabra para poder ocultar nuestros sentimientos”, confesó un gran político que además era clérigo hace un par de siglos. No es cierto. Siempre me ha extrañado que alguien prometa algo diciendo que nos da su palabra de honor ¿es que tiene otras menos honorables? Un gran poeta al que cárcel y muerte dieron las Españas, Miguel Hernández, que cumple mañana día 30 de octubre el centenario de su nacimiento, nos trajo con su palabra olor a Fray Luis, a escolástica, al estiércol quemado sobre los montes, también traía un ruiseñor manchado de naranjas. Le dieron muerte al ruiseñor, pero lo dejó dicho en su breve vida que son tristes las palabras, las palabras si el amor no constituyó su causa. Cito literalmente a aquel combatiente “tristes armas si no son las palabras”.

Yo quiero después de rendirle este gustoso homenaje, recordar algunas cosas. Cuando yo era casi joven, casi jovencísimo, le pregunte a Azorín, qué debía hacer. El gran escritor que siempre estuvo al borde del autismo, me miro con sus ojos cansados y perplejos: “el diccionario”. Luego volvió a callarse, también era un maestro del silencio. Pasados unos segundos condescendió a continuar: “lea el diccionario, sobre todo el etimológico. Ábralo al azar”. Le hice caso, siempre he sido muy obediente con mis clásicos por eso me los se. Con vocablos, tienen biografía y pulso y resonancia. Supe que la palabra prestigio viene de engaño, tiene la misma raíz etimológica de prestidigitador y que la palabra considerar fue en principio mirar las estrellas, contemplar el infinito enigma de lo que llamamos espacio sidéreo.

¡Ah, el misterio de las palabras! San Pablo, al que no puedo presumir de haber conocido, dijo: “os será tenida en cuenta toda palabra ociosa”. Ahora con las nuevas y prodigiosas tecnologías es común el reproche de la reducción del leguaje, muy especialmente entre las nuevas generaciones. Pero con el idioma se puede hacer muchas cosas: crucigramas o acercarse a San Juan de la Cruz, aunque sea en vuelo rasante. Cada palabra nos abre una puerta que da a otras muchas, en el lenguaje utilitario que empleamos a todas horas para resolver problemas, problemas cotidianos y razonables. Junto a estas piedras preciosas, hay otras bastante bonitas, todas sirven para comunicarnos y andan en lengua de la gente, la gente esa que las hace o las disfruta y todos las hemos heredado.

Se ha presentado en Toledo anteayer no mas, aquí tenemos a un académico que estuvo allí (se refiere a Juan Luís Cebrián), la Nueva Gramática de la Lengua Española. Dijo Cervantes, aquel soldado que nos enseño a hablar, que “para oír buen castellano hay que darse una vuelta por el Nuevo Mundo” Ahora se ha podido decir con entera justicia que La Mancha es otro puerto del Atlántico, esos sí que han contribuido a tecnologías nuevas. 

Quiero hablar del idioma expansivo, el que se habla en la otra orilla. Alguien me dijo en México, para recordar una cita: “nos vemos entre azul y buenas noches”. También suelen expresar un buen deseo con la expresión: “que te vaya bonito”. El pueblo inventa palabras, el pueblo y los poetas. El cholo peruano César Vallejo, maltratado por la vida dijo: “¡Ay pobre de mí, ay infraganti de mí!” y Pablo Neruda, cuando yo digo Pablo Neruda, no es como cuando la gente, hablando de Lorca dice Federico, no, hablo de mi amigo Pablo Neruda. Pablo Neruda consigue reunir en un solo vocablo hojas caídas y cierto desamparo andariego. Dice Pablo: “Iba yo otoñabundo, no importan demasiado las goteras de la ortografía... ”.

En esta tierra malagueña que es de todos, se habla muy buen idioma se construye muy bien, aunque se confunda el escuchar con el oír y se diga contra más en vez de mientras más. Incluso hay una cierta subversión en los acentos, sobre todo un extraño alboroto en los esdrújulos. En Málaga se dice téxtil en vez de textil y pílpil en vez de pilpil, pero todo el mundo se entiende. De cualquier manera se nota que Don Antonio de Nebrija era andaluz “siempre serán las rosas más importantes que la botánica”.
Terminen estas pobres palabras mías con las de uso más corriente: gracias, gracias por estar aquí y gracias por creer en la palabra.


Manuel Alcántara, poeta, escritor y periodista.
Publicado en la sesión del Club Málaga Valley, el 28 y 29 de Octubre de 2010.

El vecino de abajo



La semana pasada Eurotalent impartió dos seminarios en Tánger sobre capacidad y compromiso directivos y sobre coaching ejecutivo, para veinte empresarios de Tánger y Tetuán. La Diputación de Málaga como coordinadora del programa Alyosur de la Comunidad Europea para Tánger y Tetuán nos seleccionó y las Cámaras de Comercio de ambas provincias fueron las responsables de la selección empresarial.

Este pequeño episodio nos permitió reenganchar con un país al que fuimos hace cuatro años, para dar una serie de conferencias en la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD Marruecos) de la mano de su Presidente, Enrique Sánchez de León y de Jose Miguel Zaldo, Presidente del Comité Empresarial Hispano Marroquí y miembro del Comité Averroes, una de las personas que más tiempo lleva y más actividad despliega para multiplicar los lazos entre ambas orillas del Estrecho. 

Cuando a este último le preguntan por los sectores o proyectos que le parecen interesantes para desarrollar en Marruecos en este momento, responde “Todos los sectores, pero destaco agricultura y agroindustria, transformación de pesca, productos para el automóvil, textil y calzado, mueble, servicios a las empresas (outsourcing) y sobre todo turismo” (hace pocas semanas la Cámara de Comercio malagueña celebró en Málaga, MEDITOUR, la feria de turismo del Mediterráneo, con destacada presencia marroquí) Nuestra impresión es la misma cuando constatamos in situ la presencia de numerosas empresas españolas, de la CEOE, de las Cámaras de Comercio y de la actividad de la embajada y el ICEX.

Respecto al capital humano marroquí en lo que a empresarios, directivos y cuadros superiores se refiere, se nota una gran mejora en su cualificación (en muchos casos adquirida en Francia o en España), en su seriedad, honestidad y profesionalidad. Les falta liderazgo y competencias directivas respecto a otros grandes países, pero son muy conscientes tanto de su carencia como de la necesidad y por eso demandan coaching a los organismos internacionales que les apoyan.

Para transmitir nuestra opinión respecto a la realidad actual de Marruecos, coincidimos como punto de partida con lo que nos expresaban los empresarios españoles que trabajan allí: Marruecos es como España hace 60 años. Sin embargo, hay un matiz importante que resaltar: el desarrollo es mucho más pronunciado en el norte (Tánger, Tetuán, Casablanca) Allí su retraso se ha reducido considerablemente y es muy perceptible la firme decisión de sus dirigentes de, manteniendo su cultura, transformarse en un país totalmente homologable con cualquiera de los países más modernos del mundo. 

Por otro lado, el Acuerdo de Libre Comercio firmado por Marruecos con EE.UU. en 2004 constituye una gran oportunidad para España para ganar mercado en EE.UU. desde Marruecos. Hay muchos productos con altos aranceles para empresas de la UE y que no los tienen en Marruecos

Para terminar, una reflexión de geoestrategia económica o para entendernos, sobre las puertas de Europa. Analicemos las razones de la impetuosa eclosión de Turquía como país emergente y consideremos su posición europea respecto a Asia, con sus dos orillas en el estrecho del Bósforo. Esa posición la comparten España y Marruecos en el estrecho de Gibraltar respecto de Europa con África. Hoy, la gran potencia del desarrollo en países como China e India junto con su desenvolvimiento en política exterior catapultan el desarrollo de Turquía y su rol de puerta hacia Europa. ¿Sabemos en el sur atinar con el perfil que vaya correspondiendo con el desarrollo de África? ¿Hemos hecho todo lo necesario para aprovechar las posiciones portuarias de Tánger y Algeciras en los tráficos asiáticos hacia la Europa del norte, sur y oeste, hacia, América y hacia parte de África?

Marruecos es hoy ya el octavo mercado más importante de España. Sin embargo, su vecindad, tamaño y potencialidad no indician que el limón esté exprimido ni mucho menos. Si reparamos además, en su consideración de país en vías de desarrollo, tenemos la obligación ética –además de económica- de “…hacerlo de modo que beneficie a Marruecos tanto o más que a nosotros” – Zaldo dixit-.


Eurotalent.

30 junio 2010

Virus o besos


“Con la caída de la Bolsa pasa como con la gripe A”. Son declaraciones del escritor Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) tras una gira de seis meses por 19 países para promocionar su libro El viajero del siglo (Premio Alfaguara). Entretanto, escribió un cuaderno de viaje “como acto de supervivencia” que se llama Cómo viajar sin ver. Seguro que la promoción de esta nueva obra de reflexiones por Iberoamérica le “obliga” a otra extensa gira. Con la gripe A, Neuman vivió en Buenos Aires el cierre de teatros y cafés: “Autoridad y consumo están relacionados. La gente temía una especia de llegada del fin del mundo. Viéndolo desde ahora, está pasando lo mismo con la Bolsa. Se habla del ‘contagio’ de Grecia y se usa la misma palabra. El virus de la insolvencia griega va a atacar a toda Europa y el manejo que se está haciendo, los movimientos económicos rápidos y la gestión de la crisis es idéntica a la gripe A. Ya sabemos lo que pasó entonces y qué empresas farmacéuticas se llenaron los bolsillos. Veremos cuáles son los especuladores de Bolsa que se las llenarán ahora”. 

¡Qué eficaz es la metáfora del contagio! Desde el 11-S, gobiernos que buscan a toda costa perpetuarse en el poder y mangantes de nula ética trabajan juntos atemorizando a la población (al que se deja) por distintas vías. En la prensa de hoy, Daniel Innerarity (catedrático de filosofía social de la Universidad de Zaragoza) escribía sobre Gobernar el riesgo:

“La revista británica The Economist se define a sí misma de la siguiente manera: "esta revista se publica desde el año 1843 para participar en el duro combate entre la inteligencia, que impulsa siempre hacia delante, y una fútil y miedosa ignorancia, que impide nuestro progreso". Esta declaración liberal, con su toque épico, tiene actualmente un carácter anacrónico. Hoy, salvo estas excepciones heroicas, podríamos decir que la precaución ha sustituido al proyecto y tenemos una relación más bien profiláctica con el futuro.
Para quien ha crecido en los miedos de los años setenta y ochenta del siglo XX (límites del crecimiento, amenaza nuclear, crisis ecológica, escasez de recursos…), la palabra "progreso" suena de una manera frívola. Ahora, en plena tormenta de la crisis, utilizar el lenguaje del management que ensalza la cultura del riesgo y la disposición al fracaso parece una provocación.

En general, ser progresista hoy no tiene nada que ver con el progreso, sino más bien con la precaución frente a la ciencia y la técnica. Desde entonces se ha convertido en algo corriente citar aquella frase de Benjamin contra Marx de que lo revolucionario es echar mano del freno de urgencia de la Historia. Y actualmente, tras las crisis financieras y la cuestión del cambio climático, este carácter intempestivo de la idea de progreso no ha hecho más que incrementarse.

Teniendo en cuenta la gravedad de los riesgos a los que nos enfrentamos, el miedo no es del todo infundado. En este contexto, la posición que John Carlin defendía en estas páginas (La edad del miedo, 22 de marzo de 2010) es un ejercicio de irresponsabilidad. Carlin critica las alarmas excesivas y la aversión al riesgo, como una paranoia de los países acomodados. Por supuesto que la histeria es un modo poco razonable de enfrentarse a los riesgos, pero no dice nada contra su existencia; los riesgos siguen siendo un motivo de preocupación incluso aunque nuestra manera de afrontarlos pueda ser exagerada o ridícula. Carlin no tiene razón en lo que niega sino en lo que critica.

Indirectamente su provocación debería hacernos reflexionar sobre los límites de la precaución. Pongamos un ejemplo reciente. Es probable que este invierno pase a la historia como el tiempo de las alarmas, entre las que podríamos destacar la gripe A y la prevención frente a ciertos fenómenos meteorológicos potencialmente catastróficos.

No sé si fue la mala conciencia por no haber anticipado la crisis económica, pero el caso es que los gobiernos se sobrepasaron en las alarmas en torno a los posibles contagios o los vendavales, cuya mera denominación ("ciclogénesis explosiva", "tormenta perfecta") tenía tintes admonitorios. La reciente decisión de interrumpir el tráfico aéreo debido al peligro causado por las cenizas de un volcán islandés ha desatado las críticas de las compañías aéreas, que la han considerado una precaución exagerada.

Los gobiernos prefieren advertir que cargar luego con la acusación de no haber previsto lo peor. Esta actitud parece muy aconsejable, pero tiene también algunos inconvenientes incluso en el caso de que las cosas no hayan ido tan mal como nos las hicieron temer.

Y es que no se puede atender igualmente a todos los riesgos; toda conducta preventiva tiene algún coste, aunque sólo sea porque cuesta dinero o porque la precaución es inevitablemente selectiva y subrayar un riesgo implica desatender otro. Nadie pide responsabilidades por el miedo inducido, el dinero malgastado o la atención perdida hacia otras cosas importantes. El exceso de alarmas es menos grave que su defecto, pero tampoco es lo mejor.

Las lecciones que hemos de extraer de las alarmas excesivas es que los programas para excluir absolutamente el riesgo generan efectos contraproducentes. El proyecto de eliminar completamente el miedo a través de una prevención total es un absurdo porque los miedos forman parte de la condición humana, de su carácter abierto y de la correspondiente indeterminación de las democracias liberales. Las prevenciones suelen implicar alguna prohibición y éstas, en una sociedad abierta, deben ser establecidas -ahora sí- con la mayor prevención.

No creo arriesgar demasiado si aseguro que nuestras principales discusiones van a girar en torno a esta cuestión de cómo valoramos los riesgos y qué conductas recomendamos en consecuencia.

La confrontación política gira actualmente en torno a las probabilidades de peligro y la agenda de los riesgos. La política es más una competición en torno a los peligros que acerca de las oportunidades. Los actores políticos se asemejan en que se dedican igualmente a advertir la inminencia de determinados peligros y se ofrecen a salvarnos del desastre; se distinguen únicamente en qué consideran lo más peligroso, la pérdida de la identidad o la desprotección social, los riesgos vinculados a la inseguridad o los que proceden del posible abuso de los vigilantes. Los agentes políticos tienen menos ideología que recursos de alarma.

Este debate se ha agudizado tras irrumpir la cuestión de los riesgos globales en las agendas políticas. El cambio climático, las nuevas amenazas a la seguridad, los riesgos sanitarios y alimentarios, las crisis financieras plantean, de entrada, un desafío a nuestra conceptualización de esos futuros inciertos.

¿Cómo podemos conocer el riesgo posible? ¿Cómo actuar en relación con los riesgos, que no son hechos comprobables sino posibilidades latentes de controvertida identificación? ¿Cómo tener en cuenta lo improbable?

Todo futuro incierto nos sitúa ante dilemas de especial dificultad: qué precaución es razonable, de qué manera podemos anticipar las cadenas causales catastróficas, qué tipo de acción concertada corresponde al tratamiento global de nuestros problemas, cómo gestionamos nuestra inevitable ignorancia acerca de los acontecimientos futuros... Nos hacen falta acuerdos en torno a los riesgos aceptables.

En muchas decisiones que tienen que ver con los riesgos no se trata de elegir entre alternativas seguras y arriesgadas, sino entre alternativas siempre arriesgadas. Como acabo de señalar, toda medida preventiva implica riesgos, tanto por lo que hace como por lo que deja de hacer. El miedo es una señal y con respecto a las señales no es razonable ni desentenderse ni multiplicarlas.

Hasta ahora no hemos conseguido articular un concepto y una estrategia de lo que debería ser un equilibrio razonable entre el riesgo y la seguridad, de lo que tenemos una idea arcaica. Da la impresión de que no hemos entendido ni lo uno ni lo otro: hasta qué punto el riesgo está en la entraña de nuestras sociedades, cuán inservible es un concepto de seguridad formulado en otras épocas. Por eso nuestros sentimientos en torno al miedo se vuelven especialmente vulnerables.

El trato con el futuro incierto, en lo que éste tiene de peligroso, es una de las conductas más difíciles de aprender: muchas veces somos temerosos, cuando no hay motivo suficient,e y en otras temerarios más allá de lo razonable.

Tratándose de sociedades complejas, donde todo está estrechamente interrelacionado, la gran cuestión es cómo podemos protegernos de nuestra propia irracionalidad. Los encadenamientos catastróficos frente a los que nos hemos de proteger resultan de nuestra irresponsabilidad por temer demasiado o demasiado poco.

En la crisis económica, por ejemplo, quienes gestionaban las innovaciones financieras tenían menos miedo del que debieran; ahora, la desconfianza de los agentes económicos se explica porque temen tal vez demasiado. Hablando en términos generales, seguramente deberemos generalizar una regulación ex ante, que permita prevenir lo que no es posible sanar, anticipar más bien que reaccionar, impedir y no tanto corregir.

Y, dado que los miedos no se pueden eliminar completamente, necesitamos nuevas estrategias para gobernarlos. Para eso están las instituciones y esa es una de las funciones del Gobierno: generar confianza y previsibilidad, impedir que el miedo se convierta en pánico o que la audacia favorezca la irresponsabilidad.”

Está bien esto de la regulación previa, pero no estoy muy seguro de a quién, entre quienes deciden, le interesa que ocurra. Ante estos virus que pretenden contagiar el pánico, creo modestamente que conviene preguntarse, como en los tiempos de Cicerón, quid pro quo (¿A quién le interesa?).

Virus o Besos. El último número de la revista Muy Interesante dedica su portada a las nuevas claves psicoantropológicas sobre Por qué nos damos besos. Los besos (“El contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías”, para el poeta romántico Alfred de Musset) nacieron hace 125 millones de años y son netamente culturales (un 10% de la población no se besa nunca). Para Freud, la vuelta a la lactancia. Para el antropólogo Desmond Morris, el recuerdo de los primates cuando se alimentaba a la prole. Para Kazushige Touhara (investigador de la Universidad de Tokio), un recuerdo del Cretácico. Dedicamos en nuestra vida dos semanas enteras a besarnos, quemamos por minuto 6 calorías besándonos, y vemos besos en el cine desde 1896 (la película El Beso, grabada por Edison; en el Don Juan de John Barrymore, 1926, el galán se besaba 127 veces). Los romanos distinguían entre óscula (amistad), basi (amor) y suavia (pasión). ¡Qué sabios estos romanos! Aunque la ley sancionaba la abierta demostración de osculatoris.

Virus o Besos. Miedo o Amor. Como en aquella historia de indios americanos que un servidor le ha escuchado a Mario Alonso Puig. Un anciano le decía a su nieto que había dos tipos de lobos. Uno representa la ira, los cielos, el orgullo desmedido, la vergüenza, el miedo; el otro, la generosidad, la benevolencia, la esperanza, la sonrisa y el amor. El niño le preguntó a su abuelo: “¿Y cuál de los dos es el más fuerte?” El sabio anciano le respondió: “Aquél al que tú alimentes”.


Eurotalent

30 abril 2010

Sacar las castañas del fuego



Lo peor de nuestro gran país no es que el Presidente del Gobierno le merezca poca o ninguna confianza a tres de cada cuatro españoles, que la gestión del líder de la oposición sólo la apruebe el 24% de la ciudadanía o que ocho de cada diez españoles crea que el gobierno está improvisando, tomando decisiones sobre la marcha, para resolver esta crisis. Lo peor es que aún sigamos creyendo que los gobernantes son quienes nos van a sacar de ésta (o no).

Fruto de lo que Ortega y Gasset llamó la “tibetanización” de España, de que el sector público suponga el 42% de nuestra economía o de la maraña de normas jurídicas que afectan a cualquier sector, lo cierto es que compartimos un esquema mental según el cual la resolución de esta crisis dependerá del liderazgo de los políticos. Afortunadamente, no es así.

Somos todos y cada uno de nosotros, en nuestras organizaciones, quienes debemos sacar las castañas del fuego. Canadá e Italia (como ejemplos extremos) están demostrando que, o bien porque la clase política interviene al mínimo o bien porque los ciudadanos “pasan” de un gobernante desacreditado y sin oposición, las crisis las solventan las empresas. Para salir de ésta necesitamos generar confianza, innovación, excelencia y apostar por el talento, y esos intangibles no se consiguen por decreto.

Hemos de mejorar radicalmente la productividad de nuestras empresas (somos el país 33º del mundo, según el World Economic Forum de Davos), lo que se consigue principalmente mejorando la Calidad Directiva (ocupamos el puesto 28º, según el mismo organismo). Si no mejoramos la capacidad de dirigir nuestras compañías, ningún político, por brillante que sea, podrá resolver esto. Calidad directiva que va más allá de la formación (somos el 6º país del mundo en Escuelas de Negocios) y pasa por la reflexión profunda y por la acción sin paliativos.

Cada una de nuestras empresas necesita una estrategia, un proyecto ilusionante, que enganche a los profesionales que forman parte de la organización. Un reto que muestre qué queremos ser, a dónde queremos llegar, qué compartimos (misión, visión, valores), con un mapa estratégico integral respecto a los resultados de negocio, la satisfacción de los clientes, los procesos eficientes e innovadores y el talento colectivo que buscamos. Necesita contar con perfiles de talento (aptitud, actitud) y con la adecuación de sus empleados al perfil, de forma que cuando haya que tomar decisiones de optimización de las plantillas se haga perdiendo el menor talento posible, y no con otros criterios, poco profesionales, por todos conocidos. Debe contar con líderes a todos los niveles de la organización, que generen en los equipos climas de satisfacción, rendimiento y desarrollo, que sepan gestionar el desempeño de sus colaboradores, que les capaciten adecuadamente. Desgraciadamente, sólo uno de cada seis jefes en España responde a esas características. Y han de pagar competitiva y equitativamente, favoreciendo una retribución variable autofinanciada y eficaz, encontrando otras fórmulas de compensación, imaginativas y de valor, para el talento.

No queda otra. En esta crisis hay ganadores y perdedores. Si su empresa cuenta con una estrategia de verdad, con perfiles, con líderes, con auténticos profesionales, será capaz de generar confianza, de superar las expectativas de sus clientes, de innovar, de destacar, de internacionalizarse… Si no, se lamentará de su mala suerte y de los políticos que le ha tocado.


Eurotalent.
Publicado en Dosier Empresarial, en Marzo de 2010.

31 marzo 2010

Cuando el liderazgo está en juego



Ha cumplido su primer año en la Casa Blanca. Y comienza el segundo ejercicio con más de un problema en su agenda, agudizado por la pérdida del escaño de Ted Kennedy por Massachusetts, feudo histórico del Partido Demócrata, a favor del republicano Scott Brown. La popularidad de Barack Obama ha caído en picado debido a la crisis en Estados Unidos, aunque todos los indicios apuntan a una reactivación económica en los últimos meses. No es suficiente para que el líder demócrata recupere su liderazgo. ¿Es normal que un líder político, en el que el mundo entero había puesto su confianza y sus esperanzas, pierda todo su carisma en el primer año de su mandato?

Conviene aclarar, asegura el profesor de Esade José Luís Álvarez, que la atribución del carisma que se le ha hecho a Obama se puede achacar en una buena dosis al contraste con la falta de liderazgo del anterior presidente, George W. Bush. “A medida que la gente se va olvidando de Bush, disminuye el carisma del actual presidente”. Se trata de una simple operación matemática y del contraste entre la ilusión depositada en él y las dificultades para gestionar un país azuzado por la crisis económica. 

Pero los liderazgos, advierte el profesor de Comunicación de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC) Luís Pastor, no se ganan o se pierden en un año, sobre todo cuando se ha generado un fenómeno de comunicación política, sin precedentes desde los años sesenta, con la irrupción de Kennedy. “Lo que sucede es que la crisis ha contribuido a degradar la popularidad y debilitar el liderazgo”. Porque su fortaleza se basa, no tiene duda de ello José María de Areilza, decano de IE Law School, en un exceso de carisma individual, a pesar de que se haya rodeado de valiosos profesionales y haya fomentado la meritocracia en el poder ejecutivo “El riesgo que se corre cuando tienes un carisma individual es que se pueda hacer caer en la rutina ese carisma”, afirma este docente, que define el liderazgo de Obama como enigmático y solitario. Areilza compartió aula, en concreto la clase de Derecho Social, con el presidente estadounidense en la Universidad de Harvard, cuando ambos estudiaban derecho.

En aquella época, Obama presidía la revista de Harvard, era el primer afroamericano que lo conseguía y ya gozaba de una gran popularidad. “Era mayor que la media de estudiantes y ya era un solitario que sabía muy bien comunicar, presentarse y conectar con su interlocutor”. Areilza también destaca su capacidad para escribir muy bien (como todo buen abogado que se precie, “porque el éxito de un abogado en Estados Unidos depende de la retórica”) y para entender la política. “Ya de joven entendía la política como un intercambio, y eso fue lo que le llevó a ser elegido, con el voto de todos, editor de la revista”.

Fortalezas y debilidades
Pero en el liderazgo, entendido como calidad directiva, ocurre algo muy similar. Es el contraste entre las promesas y el grado de cumplimiento de éstas. No cabe duda de que Obama, apunta el presidente de la consultora Eurotalent, Juan Carlos Cubeiro, llegó a la casa blanca con un caudal de ilusión. El hecho de que su popularidad haya caído 20 puntos es el reflejo de que, para muchos, esa ilusión no se mantiene un año después. Pero si se aplica al presidente afroamericano un análisis exhaustivo de su programa político y de las decisiones adoptadas, se podría destacar entre sus fortalezas un cambio radical en su política exterior, como la normalización de las relaciones con Rusia y China, el menor embargo a Cuba, la ayuda humanitaria a Haití o la menor tensión con Corea e Irán. Es más, según Cubeiro, su recién premio Nobel de la Paz, para algunos no ha sido preventivo, sino significativo de una nueva etapa de diálogo. De hecho, asegura el decano José María de Areilza, ha desplegado en tiempo récord una fantástica campaña de relaciones públicas que ha hecho desaparecer una parte del antiamericanismo en los cinco continentes. “Porque a pesar de su inexperiencia en política exterior, cuida mucho las formas, se esfuerza en escuchar y explicarse. Es una persona en constante aprendizaje”, afirma.

Por el contrario, entre sus debilidades Cubeiro destaca que prometió abandonar Irak y echar el cerrojo a Guantánamo, “pero no ha conseguido sortear la complejidad legal y sobre todo no sabe qué hacer con la gente que está allí” opina José Luís Álvarez. Afganistán, donde el régimen corrupto es aliado de hecho de los integristas, puede ser su Vietnam particular, prosigue Cubeiro, pero su talón de Aquiles es la reforma sanitaria, con el dato de que en Estados Unidos hay 45 millones de personas sin cobertura médica. “Esta prioridad dentro de un marco de crisis económica no ha convencido, a pesar de que lo ha justificado diciendo que eso supondría un mayor control del gasto; lo que ha conseguido es asustar a las clases medias”, reflexiona Álvarez.

En tierra de nadie
Otra amenaza que pesa sobre Obama es que se encuentra en tierra de nadie. “Ha desconcertado a los seguidores de izquierdas demócratas porque le ven demasiado tradicional pero tampoco demasiado conservador, y cuando tienes el mando de un país como Estados Unidos es difícil gobernar”, argumenta el profesor de Esade. Y su preocupación por ser un presidente populista se puede volver en su contra. “no es la solución”, dice Cubeiro. “Ahora está presentando esa cara, pero no tengo claro que sea la mejor opción”, coincide Álvarez.

La pérdida de liderazgo de Obama en los últimos meses es fruto de su inexperiencia, a pesar de haberse labrado una trayectoria, superando todos los obstáculos posibles en uno de los lugares más sucios y duros donde se ejerce la política, Chicago. “A cambio, creo que tiene una gran capacidad para recuperarse, para volver a ganar la confianza de la gente”, dice Areilza. Porque lo que nadie puede poner en duda es que durante los meses de campaña electoral fue capaz de despertar la ilusión en el electorado y, lo más importante, de recuperar la época de Camelot, como fue bautizada la presidencia de John Fitzgerald Kennedy. O la idea de que con la llegada a la Casa Blanca del primer presidente negro se recuperaba la esencia del sueño americano.

“Traspasó fronteras porque la esperanza que generó fue universal”, afirma Álvarez, quien también excusa a Obama de algunos malentendidos con la opinión pública. Porque a pesar de ser un excelente comunicador, algunas de sus decisiones no han sido bien comprendidas entre los ciudadanos. “por ejemplo, el tema de las ayudas económicas a la banca para evitar el colapso financiero no ha sido bien entendido, se ha pensado que ha ayudado a las entidades financieras y no a los ciudadanos”. Lo cierto es que la biografía de Barack Obama está salpicada de interesantes historias, que le caracterizan como un responsable de novela romántica y que hacen que una gran parte del personal se sienta en sintonía con él, como el origen africano de su familia paterna , el carácter que el imprimió su abuela materna, el afán de superación por conseguir que el color de su piel no fuera un obstáculo o su matrimonio con Michelle, que ha sabido conectar muy bien con la opinión pública y en estos momentos supera a su marido en índices de popularidad.

Y esa capacidad para aprender y para superarse es lo que le hará salir del bache. Lo cree así el profesor José Luís Álvarez, que cita como antecedentes los casos de Bill Clinton y Ronald Reagan, a los que en la primera legislatura les fue mal. Ambos lo solventaron de manera distinta “Clinton lo hizo adoptando como suyo parte del programa republicano y Reagan lo consiguió a base de retórica”, resume el profesor de Esade, que define a Barack Obama como un tipo listo, al que a pesar del desgaste sufrido todavía se le sigue percibiendo como presidencial. Tampoco es pesimista José María de Areilza, quien sigue viendo a su antiguo compañero de facultad como un líder con un gran potencial, que entiende la política como un espectáculo y sigue haciendo gala de una gran oratoria, “de hecho, ya se le conoce como el orador jefe”, porque domina la habilidad de contar historias, que son las que crean autoestima en los ciudadanos. Tiene por delante su segundo año de mandato que, en opinión de Areilza, debería estar centrado en plasmar su convicción personal en valores de gobierno, normas generales y en conductas institucionales. Todo ello, si quiere tener opciones para ser reelegido presidente en 2012. Porque lo que está claro es que, con la victoria de Massachusetts, el partido Republicano empieza a sacar pecho.

La clase política española también debe reflexionar
La falta de liderazgo en la clase política española es un debate que permanece abierto desde hace tiempo, y más ahora con los datos económicos que empeoran cada día que pasa. Para recuperar la ilusión se requieren perfiles emprendedores, novedosos, con fuerza, que supongan un soplo de aire fresco, pero desgraciadamente en España ese perfil más bien escasea. “es difícil que la política atraiga a este tipo de personas, sobre todo en países como España, Inglaterra o Italia, donde todo lo mueven los partidos políticos, que sólo dan cabida a técnicos administradores, a gente con ideas nuevas. El nuevo liderazgo va a salir de India o de China”, dice José Luís Álvarez, de Esade.
Porque si España sale de la crisis debe reflexionar sobre el camino a tomar; esto significa optar por ser un país innovador o un destino de residencia de viejos. “Es importante saber qué es lo que queremos ser, y lo que cada vez tiene más peso en las ideas. Ahí está el futuro”, afirma Álvarez.


Paz Álvarez, periodista
Publicado en Cinco Días, el 7 de Febrero de 2010

Capítulo II: Obama y Guardiola más allá de la sorpresa


Son dos de los mejores ejemplos de Liderazgo de la historia reciente. El senador por Illinois que, contra todo pronóstico, se proclamó 44º Presidente de los Estados Unidos y el entrenador del FC Barcelona que ha conseguido ganarlo todo en la misma temporada. Jóvenes profesionales (Barack Hussein Obama nació en 1961; Josep Guardiola i Sala, diez años después) sin experiencia previa en el cargo (el Presidente Obama nunca antes había ejercido el poder político; Guardiola nunca antes había sido entrenador de élite) pero con una enorme capacidad de comunicación (ambos son directos, coherentes, creíbles, con una actitud serena, integradora, humilde; ambos son idealistas, comprometidos y pragmáticos y mantienen una excelente relación con los medios) que les ha permitido conseguir un éxito espectacular: Barack Obama pasó en menos de año y medio de ser un perfecto desconocido a conseguir la Presidencia de la nación más poderosa del planeta con un caudal de ilusión inusitado. Pep Guardiola obtuvo Copa, Liga y Champions, Supercopa de España, de Europa y Mundial de Clubes con un estilo de juego admirable y con los valores de la cantera blaugrana. El primer presidente afroamericano de los EEUU y el primer “coach” catalán que gana la Champions. El Premio Nobel de la Paz y el considerado unánimemente mejor entrenador del mundo. En un entorno de grave crisis, dos faros, dos iconos, dos incomparables generadores de ilusión. “Yes, they could”.

Un año después de jurar su cargo como Presidente, Obama reconoce que ha perdido su anterior conexión con los ciudadanos. La inesperada victoria republicana en el Senado por Massachussets, escaño que desde 1962 ostentaba Edward Kennedy (con lo que los demócratas pierden la mayoría cualificada de 60 senadores sobre 100) va a provocar que la reforma sanitaria quede descafeinada (de hecho, el 53% de los estadounidenses está en contra de la reforma, no porque no quieran un sistema de salud más decente, sino por el coste de 975.000 M $). La guerra de Afganistán (para el Presidente USA, una “guerra justa”) no la entienden muchos ciudadanos y amenaza con convertirse en un nuevo Vietnam, en un nuevo Irak. Wall Street sigue su propio camino tras haber sido “rescatado” (“Si estos tipos quieren pelea, estoy listo para tenerla”, ha declarado Obama). La izquierda que le apoyó le considera demasiado moderado (“Estoy a punto de abandonar a Obama, que parece decidido a confirmar todas las dudas que yo y otros teníamos sobre si iba a ser capaz de luchar por aquello en lo que sus seguidores creían”, ha escrito el Premio Nóbel de Economía Paul Krugman). Y la derecha que le aborrece le tacha de “Carter negro” (un mandatario con un enorme respaldo popular que, tras una serie de traspiés, debe dejar el cargo tras su primer mandato).

Pep Guardiola no podrá en el 2010 repetir el pleno (el Sevilla ha apeado al conjunto blaugrana de la Copa del Rey). Presionado por Laporta y por el barcelonismo para firmar su continuidad, ha zanjado momentáneamente la polémica con un “contrato verbal” y una foto con su presidente que refleja la falta de sintonía entre ambos. Guardiola tendrá que hacer un esfuerzo extra por lograr que la campaña electoral en el club de sus amores no afecte decisivamente al equipo, en una temporada en la que la final de la Champions se juega en el Bernabéu. Por si todo esto fuera poco, en el último año y medio el entrenador más laureado ha sufrido un desgaste físico evidente. Como Barack Obama, otra persona elegante con cara de buen chico (nada que ver con el gesto de pillo de Robert Downey Jr. como Sherlock Holmes), el ejercicio de tan intensa actividad le ha pasado una extraordinaria factura.

Como diría Marshall Goldsmith, el más famoso coach americano: “What got you here won’t get you there” (lo que te trajo hasta aquí no te llevará allí). Una cosa es la promesa y otra es la entrega. Barack Obama logró un mayoritario apoyo de los estadounidenses pero eso no le garantiza que los senadores y congresistas, los poderosos lobbies, los pesos pesados de Wall Street estén dispuestos a perder sus privilegios. Por cierto, el Tribunal Supremo de EEUU acaba de liberalizar las donaciones a campañas electorales, lo que no parece una buena noticia para la salud del sistema democrático. Pep Guardiola es el responsable primero y último en la elaboración de las alineaciones, en quién juega y no juega, y tiene mucho que decir (aunque no todo) en los fichajes. Pero poco más en lo que al club respecta. Es el equipo presidencial el que manda, por lo que Guardiola no quiere ser rehén de un futuro presidente del Barça con el que no sintonice.

Es el “síndrome de Coriolano”, una de las tragedias menos conocidas de Shakespeare. Plutarco nos cuenta en sus Vidas paralelas que Cayo Marcio Coriolano era un brillante general romano, héroe de guerra, que pretende que el Senado reconozca sus méritos. Los tribunos, por el contrario, consiguen su destierro. Coriolano se alía con los volscos, sus antiguos enemigos, para dirigirse a Roma. Ya en las murallas de la ciudad eterna, los senadores consiguen que su madre, su mujer y su pequeño hijo le imploren que no destruyen la ciudad. Coriolano cede, consigue un tratado favorable para los volscos y vuelve con ellos a Lazio. Sus aliados se sienten traicionados y le hacen matar en la plaza pública. “Los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas” (Saint Just).

Kennedy no pudo con el “complejo militar industrial”. Se enfrentó a él y murió asesinado. Mandela cambió las reglas políticas de su país (el apartheid), pero no las económicas. ¿Podrán Obama y Guardiola transformar el poder, supuestamente desde dentro? No perdamos la esperanza.


Eurotalent.
Publicado en Executive Excellence, en Febrero de 2010.

29 enero 2010

Falacias macro


Una de las frases más célebres del que fuera Primer Ministro británico, Benjamín Disraeli (1804-1881) es “Hay tres clases de mentiras: las pequeñas, las grandes y las estadísticas”. En los tiempos de incertidumbre que nos está tocando vivir, la frase del líder conservador puede aplicarse más que nunca. Y no porque los datos estadísticos no sean fiables, sino porque los grandes números suelen dar lugar a conclusiones erróneas y contraproducentes. Son lo que podríamos llamar “falacias macro”, engaños involuntarios fruto de la agregación de datos. Quiero referirme a varias de ellas que nos afectan en esta crisis:

- La productividad. Según el Foro Económico de Davos, España ha retrocedido cuatro posiciones en competitividad (y, por tanto, en productividad) en el último año, pasando del 29º al 33º puesto. “La competitividad de un país se define como el grado en el que éste puede, bajo condiciones de libre mercado, producir bienes y servicios que superan la prueba de los mercados internacionales, al mismo tiempo que mantiene y expande la renta real de su población en el largo plazo”. La 8ª-9ª economía del mundo es la 6ª mejor en la calidad de sus escuelas de negocios (magnífica noticia) y la 13ª en tamaño de mercado, pero queda lastrada por la educación superior (33º), su sistema financiero (elogiado en el G-20 de 2008, que ha pasado del 36º al 50º), el entorno institucional (49º), la estabilidad macroeconómica (ha caído del 30º al 62º) y la rigidez del mercado laboral (122º). Lo cierto es que el 60% de la productividad puede atribuirse a la calidad directiva. En este apartado, España ha pasado del puesto 26º al 28º. En innovación se sitúa en el 40º y en eficiencia del mercado de trabajo, en el 97º. Tal vez tenga razón el Presidente del Gobierno cuando defiende “una reforma empresarial más que una reforma laboral”. O dicho en otros términos, más que un cambio de modelo productivo necesitamos un cambio de modelo directivo (un tercio de los trabajadores españoles sufre estrés laboral, a un 34’6% no se le permite poner en práctica sus ideas y casi el 40% no ve posibilidad de promoción).

- La educación. Según la OCDE, el 49% de nuestros compatriotas entre 25 y 64 años sólo posee estudios obligatorios, nueve puntos por debajo de la media. Sólo Portugal y México presentan un mayor nivel de abandono (el nuestro está en el 30%). El último Informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) no nos deja en buen lugar: 488 puntos en ciencias (por debajo de 500, media de la OCDE). Sin embargo, Castilla-León, La Rioja, Aragón y Navarra están por encima del 511 (al nivel de Suiza, Reino Unido, Alemania y Corea) y Andalucía en el 495 (el nivel de Portugal y Grecia). Teniendo en cuenta el ESEC, el Índice de Estatus Socioeconómico y Cultural (estudios de los padres, profesión y nivel de recursos domésticos), si todas las comunidades tuvieran el mismo ESEC, Andalucía mejoraría 21 puntos, se acercaría a Suecia y superaría a Dinamarca y EEUU (España mejoraría 10 puntos). Los estudios alcanzados por los padres (secundarios obligatorios en un 36% en España y en un 15% en la OCDE) son los que más explican el rendimiento académico. La media con padres sin estudios obligatorios da 439 puntos; con padres universitarios, 524 puntos. En hogares con menos de 10 libros, 407 puntos. En casas con más de 500 libros, 542 puntos (en la OCDE va de 427 a 552). La puntuación de alumnos de nacimiento extranjero es 55 puntos inferior a sus compañeros nacidos en España. Los alumnos de centros privados (un 35% del total, más del doble que la OCDE) obtienen 38 puntos más que los públicos. Moraleja: la educación es un derecho, pero la calidad hay que pagarla. El gasto público en educación es del 4’3% del PIB, en tanto que el de la UE-15 es del 5’2% y el de los países nórdicos supera el 6%. Eso sí, es una inversión: el salario medio de los españoles con estudios universitarios supera en un 50% a aquéllos que no cuentan con esa formación.

- El desempleo. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA) en nuestro país hay 4.137.500 desempleados, el 17’92% de la población activa. El dato duplica la tasa de la Eurozona. La OCDE espera que hasta finales de 2010 se agreguen otros 493.000 desempleados. Todo un récord. 851.000 puestos de trabajo perdidos en el sector de la construcción, 432.000 en la industria y 243.000 en los servicios. El paro entre los menores es del 38’15% y superará este año el 42% (algunos ya empiezan a hablar de “generación perdida”). ¿Por qué este nivel de desempleo? Porque nuestro mercado laboral es claramente dual: los funcionarios públicos y los contratos fijos tienen unas condiciones excepcionales, en tanto que los contratos temporales (más del 25%, tanto en la empresa privada como en la pública) son excesivos. Una clara muestra de falta de equidad, de solidaridad, que deja a los jóvenes a los pies de los caballos.

- El PIB. Algunos países (Francia, Alemania, Japón) ya están saliendo de la crisis porque su Producto Interior Bruto ha crecido en el último trimestre, en tanto que España será de las últimas en abandonar la crisis por sus decrecimientos del PIB. Necesitamos crecimientos de entre el 1’5% y el 2% del PIB para crear empleo. Hace año y medio, el Presidente Sarkozy creó una Comisión Internacional para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social para revisar la importancia de este indicador y ya ha dado a conocer su Informe. El PIB, glorificado desde los años 30 (para superar la Gran Depresión) no nos hace más felices. EEUU gasta en Sanidad más que ningún otro país, pero obtiene peores resultados, por ejemplo. El PIB es “fetichista”, según Joseph Stigliz, el Premio Nobel que ha presidido la citada comisión. ¿Qué le pasa a nuestro PIB? Que en más de un 60% es dependiente de la demanda interna (si no consumimos y no invertimos, no crece) y que exportamos muy poco (apenas el 7%, la mitad que Italia). La felicidad es otra cosa. “Los países más felices combinan la libertad de mercado con la igualdad de oportunidades a través de la educación”, ha señalado el experto en felicidad Stefan Bergheim.

Una educación mejor, unas empresas mejor dirigidas, ciudadanos más emprendedores y más felices. Esas son las claves del futuro. Las “falacias macro” pueden resultar una cortina de humo.


Eurotalent
Publicado en Cinco días, en Diciembre de 2009

31 diciembre 2009

Democracia, autocracia, meritocracia: ¿qué deben ser nuestras organizaciones?


“It has been said that democracy is the worst form of government except all the others that have been tried” (Se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno del mundo, exceptuando a todas las demás que se han probado), comentó Sir Winston Churchill en la Cámara de los Comunes dos años más tarde de finalizada la II Guerra Mundial.

En estos momentos difíciles para la economía en todo el mundo, cuando las tentaciones tayloristas (unos piensan y otros obedecen, control a causa de la desconfianza, compartimentos estancos, cortoplacismo) reaparecen con fuerza inusitada, es habitual escuchar en las organizaciones que “esto no es una democracia, así que si no te gusta lo que ves a tu alrededor, ahí tienes la puerta”. La utilización del miedo (una emoción demasiado frecuente, que supone más de un tercio de las emociones actualmente) genera un estado de ansiedad (que, más allá de una emoción, es un estado de ánimo) demasiado generalizado en muchas organizaciones, en opinión de David Caruso, uno de los grandes investigadores de la Inteligencia Emocional y autor de El directivo emocionalmente inteligente.

La dicotomía democracia-autocracia en las empresas es un falso debate, puesto que la democracia es estrictamente una forma de gobierno, de organización del Estado. El término, acuñado en la Grecia del siglo V a.C., significaba para Platón el gobierno del pueblo, frente a la monarquía (el gobierno de uno) y la aristocracia (el gobierno de unos pocos). En El Político, Platón hace decir a su maestro Sócrates: “La democracia es el mejor de los gobiernos sin ley y el peor de los gobiernos en los que se respeta plenamente la ley”. En su Democracia en América (1840), un fino analista como Alexis de Tocqueville escribió: “Un estado democrático de la sociedad, similar al de los americanos, puede ofrecer singulares facilidades para establecer el despotismo”. Y a la vez, quedar carente de significado. La democracia, definida por el presidente Abraham Lincoln en Gettysburg, como el gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” queda vacía si no se dan las condiciones apropiadas. Nelson Mandela, en 1998, dijo aquello que “si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan parlamento”.

Si las empresas no son democracias ni dejan de serlo, ¿qué deben ser? En mi humilde opinión, las organizaciones han de aspirar a ser meritocracias. La meritocracia es, básicamente, un sistema de organización basado en el mérito. El término se empleó por primera vez por Michael Young en 1958; por cierto, de una manera despectiva, porque Young mostraba una sociedad futura presuntamente meritocrática en la que la posición social de cada individuo estaba determinada por su cociente intelectual. Sin embargo, la palabra caló y distintos dirigentes políticos, desde Blair a Sarkozy la han hecho suya. De hecho, la meritocracia es más antigua que la democracia, pues hay distintos ejemplos históricos en Confucio, en Gengis Khan y en la administración napoleónica.

El problema de la meritocracia tal como la entendió Young es que el mérito (el talento, que para nosotros en Eurotalent es “poner en valor lo que una persona sabe, quiere y puede hacer”) va mucho más allá del cociente intelectual, de la inteligencia (que es precisamente como lo define todavía el DRAE). El talento es capacidad por compromiso en un contexto determinado. El mérito derivado del talento individual y colectivo puede convertirse en una burocracia (una jerarquía con procedimientos claros y establecidos, que admiraba el sociólogo Max Weber y que hoy en día se ha convertido en sinónimo de inercia, de lentitud y de escasa aportación de valor).

Los primeros ejecutivos (los dueños de una empresa familiar, los consejeros delegados de empresas medianas y grandes, los directores de recursos humanos) harían bien en convertir sus organizaciones en meritocracias porque así serían más rentables, más valiosas, más longevas, más innovadoras. ¿Cómo pueden hacerlo? Deberían seguir al menos, siete principios:

1. No hay meritocracia sin una estrategia, una visión de futuro clara y compartida (que habitualmente se concreta en un “Balanced Scorecard” o “Cuadro de Mando Integral”) y sin que esa estrategia se concrete en una auténtica Dirección por Objetivos. Esa técnica, cuya paternidad debe atribuirse al gran Peter Drucker y a “sus años en la General Motors”, no ha perdido vigencia. De hecho, la DPO es más actual que nunca. Se acercan a un modelo meritocrático aquellas organizaciones en las que la dirección por objetivos desciende en cascada a todos los niveles de la compañía, y en las que los objetivos no sirven a intereses personales (cumplir con cierta facilidad, para obtener los incentivos con cierta seguridad) sino a intereses colectivos, de avance de toda la organización. Objetivos ambiciosos y realistas que concretan un proyecto ilusionante.

2. No hay meritocracia si el talento no se especifica en perfiles de competencias (con aptitud –conocimientos y habilidades- y actitud -comportamientos observables-) para cada una de las responsabilidades de la empresa. Las competencias son el lenguaje del talento. Por ello, una organización ha de conocer muy bien el talento de que dispone y el talento que necesita. “Cuando se puede medir aquello de lo que se habla y se puede expresar en números, se conoce algo del tema; pero cuando no se puede medir, cuando no se puede expresar en números, el conocimiento es pobre e insatisfactorio”, escribió en su día Lord Kelvin. O como diría el más reputado de nuestros banqueros, “lo que no son cuentas son cuentos”.

3. No hay meritocracia sin una auténtica gestión del desempeño. Y no me refiero a una evaluación puntual de colaboradores por sus jefes, considerada frecuentemente como una rutina “de los de Recursos Humanos”, sino un diálogo poderoso, fructífero, entre quienes lideran y los miembros de sus equipos para reflexionar conjuntamente sobre lo que se hace bien y lo que se podría hacer mejor, estableciendo un plan de acción con objetivos, indicadores e hitos concretos. Gestionar profesionalmente el desempeño de su gente es una de las principales responsabilidades de todo directivo, que debe “devolver” a su equipo con mayor empleabilidad que cuando lo recibió.

4. No hay meritocracia sin una promoción coherente, transparente, bien comunicada, percibida como justa. Si se entiende que son promovidos en la organización los “pelotas” que no contribuyen a aportar valor para el cliente, o se asciende por antigüedad o nepotismo, el mérito brilla por su ausencia. El equipo de dirección tiene la obligación moral de explicar a quién promueve y en función de qué cualidades destacadas.

5. No hay meritocracia sin un sistema de compensación amplio e integral (un servidor no cree en eso del “salario emocional”, de igual forma que no hay “dividendo emocional”; el salario es salario, el precio es precio –distinto del valor- y el dividendo es dividendo). Para fidelizar y desarrollar el talento, es esencial que cada líder de un equipo sepa bien qué les “compensa” a sus integrantes (más allá del salario: orgullo de pertenencia, equilibrio de vida personal y profesional, liderazgo, etc.). Y además, que en la empresa exista un sistema de retribución variable autofinanciado, competitivo y equitativo, en el que gane más el/la que más lo merece.

6. No hay meritocracia, sobre todo, sin un liderazgo versátil (que sea capaz, cuando debe, de mandar, gestionar, cohesionar, pedir sugerencias, orientar, entrenar y representar las mejores prácticas) que genere un clima de satisfacción, rendimiento y desarrollo. Un liderazgo a todos los niveles de la organización que genere lealtad, compromiso y entusiasmo. Talento para dirigir el talento.

7. Y no hay meritocracia sin coaching estratégico, sin transformar la formación en verdadero desarrollo. El coaching es un proceso de desarrollo personalizado, un acompañamiento centrado en las fortalezas y oportunidades de mejora de cada profesional, en el aprovechamiento de su potencial a través de la reflexión, el descubrimiento, un plan de acción y la reprogramación de nuevos –y mejores- hábitos. Líderes que reciben coaching; líderes con habilidades de coach. Así la tasa de cambio, de mejora continua, de la empresa es igual o mayor a la del entorno (ley de Revans de la supervivencia).

Las empresas no son autocracias ni democracias. Son -o deberían ser- meritocracias para atraer, fidelizar y desarrollar talento. No nos cabe otra. Una vez que sabemos el camino a recorrer, de nuestra voluntad, de nuestra valentía, depende el que lo merendemos con decisión y firmeza.


Eurotalent
Publicado en Executive Excellence, en Noviembre de 2009

30 noviembre 2009

II congeso internacional de excelencia. La innovación, clave de la competitividad


El 4 de Noviembre se celebró en Madrid el II Congreso Internacional de Excelencia, el cual contó en su inauguración con la presencia de la Presidenta de la Comunidad de Madrid Dña. Esperanza Aguirre.

Patrocinado por Madrid Excelente que tan acertadamente dirige Dña. Alejandra Polacci dio comienzo el Congreso con las intervenciones del ex presidente de Colombia D. Daniel Pastrana quien ilustró, con dos ejemplos bien diferentes, que la innovación puede aparecer en cualquier aspecto de nuestra vida. Habló de cómo fue necesario innovar para iniciar el proceso de paz con los terroristas de las FARC y recordó cómo la innovación consiguió que los productores de café de Colombia se unieran bajo una misma enseña “Juan Valdés”. Toda una lección de mente abierta.

Tras él intervino el ex primer ministro de Irlanda D. Bertie Ahern quien nos habló de su experiencia en el gobierno de Irlanda consiguiendo que las empresas tecnológicas más importantes del mundo fijaran sus centros de desarrollo en su tierra. Tanto Bertie como Daniel coincidieron en afirmar que la educación es la piedra angular de nuestra sociedad.

Cerró esta inauguración la Presidenta de la Comunidad de Madrid Dña. Esperanza Aguirre quien aportó una serie de recetas, que ya está aplicando su gobierno, para conseguir salir lo antes posible de la crisis en la que estamos. Nombraremos dos como ejemplo: La bajada de impuestos y la supresión de trámites burocráticos para que los emprendedores tengan más sencillo abrir empresas, crear empleo y riqueza. Veremos si otros siguen su ejemplo.

Tras la Presidenta de la Comunidad, D. Xavier Sala i Martín ofreció una clase magistral sobre innovación, además de las claves sobre cómo debemos actuar para salir de la crisis. Aportó tantas ideas que sería imposible resumirlas aquí, pero si me gustaría resaltar lo fundamental: su grado de acuerdo con los anteriores ponentes al nombrar la educación como la clave y que el 71% de la innovación la realizan los empleados, el 21% se realiza por casualidad y sólo el 8% se realiza en los centros de I+D. Concluyendo: nuestras organizaciones (directivos) deberán estar atentas a sus trabajadores pues serán sus ideas las que les hagan tener éxito. Un auténtico lujo.

El acto siguió con D. Francis Gouillart, quien habló de la Co- Creación explicando los casos de Nike y de CAN. Dos experiencias bien distintas y sin embargo enfocadas en el cliente, el cual debe ser el que mande en las organizaciones.

La última actividad de la mañana fue una mesa redonda donde se expusieron, por parte de directivos de Telvent, La Caixa, Thales, Sanitas, T-System, BT y Mutua Madrileña, ejemplos de innovaciones que se han puesto en práctica en sus compañías.

La sesión de la tarde se inició con la interesante ponencia de Nigel Barlow abriendo un poco más los ojos a los allí asistentes sobre la innovación y la creatividad. La necesidad de pensar de manera diferente, de cambiar nuestros mapas mentales, de dejar en la puerta prejuicios. Hacernos la pregunta ¿Y por qué no? Estupendas las citas “En la mente de un novato hay muchas posibilidades en la de un veterano muy pocas” o “Ya que no tenemos dinero tendremos que empezar a pensar”.

D. Álvaro de Arenzana procedió a explicar qué es Madrid Network, lanzando el mensaje de la necesidad entrar y actuar en las redes sociales.

En la mesa redonda que continuó, se volvió a enfatizar la importancia de las redes sociales, su potencia comunicadora y su enorme futuro, mediante ejemplos. Aquí intervinieron, con gran acierto, personajes consagrados del mundo empresarial tales como: Koro Castellanos, Directora General de Tuenti; Javier Rodriguez Zapatero, Director de Google; Jesús Encinar, Director de Idealista; Miguel Ángel Acosta, Director de BeRuby y el propio Álvaro de Arenzana. Las conclusiones más destacadas fueron que las redes sociales han venido para quedarse, hay que aprender a usarlas, y que las organizaciones deben trabajar mucho para sacarles el partido que pueden dar.

Como broche de oro D. Lotfi El- Ghandouri narró la historia/caso del Circo del Sol, en una ponencia llena de humor y de sabiduría. Me quedo con una frase que deberemos tener todos en la cabeza y empezar a aplicar si queremos conseguir grande éxitos: “La idea está allí, sólo hay que dar un paso diferente para alcanzarla”.

Por último, en la clausura del Congreso, los Presidentes de CEIM, de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid y el Consejero de Economía dieron unas pinceladas sobre su visión ante la crisis y la innovación como medio para ayudarnos a salir de ella.


Eurotalent.

30 abril 2009

Cuando en españa gobierne una mujer


Después de analizar multitud de procesos electorales y reflexionar sobre el Liderazgo político, se puede llegar a la conclusión de que los ciudadanos suelen elegir a aquellos candidatos que les recuerdan a sus mejores figuras históricas. Por ejemplo, las últimas elecciones generales francesas se convirtieron en una especie de duelo entre versiones actualizadas de Juana de Arco (Segoléne Royal) y Napoleón Bonaparte (Nicolás Sarkozy). Ganó el general corso y la doncella de Orleáns fue enviada a la hoguera por los suyos. En las últimas presidenciales de Estados Unidos, John McCain trató de convertirse en un nuevo Ronald Reagan (evidentemente, sin el encanto y la capacidad de comunicar del actor y ex gobernador de California), en tanto que Barack Obama revivió las ilusiones de John Fitzgerald Kennedy (con amplias dosis de Martin Luther King), con mayor éxito que su rival. Es lo que George Lakoff, el lingüista cognitivo de moda entre los politólogos, llama “pensamiento metafórico”: “Las ideas surgen bajo la forma de marcos. Cuando los marcos están ahí, las ideas surgen inmediatamente (…) Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo (…) El cambio de marco es el cambio social”. 

¿Y en nuestro país? En estos 30 años de democracia, los españoles hemos votado en Adolfo Suárez a un ilustrado como Jovellanos (pactista y modernizador), en Felipe González un guerrillero “por el cambio” (a lo Espoz y Mina, El Empecinado o en su versión más televisiva, un Curro Jiménez), en José María Aznar a un Cisneros austero y gestor (cuando se convirtió en Don Pelayo, los españoles dieron la espalda a su sucesor) y en José Luis Rodríguez Zapatero, a Don Quijote (idealista, luchando contra los molinos). Como escribió Víctor Hugo: “No hay nada más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado”. Elegimos a nuestros gobernantes –inconscientemente– en función de marcos verdaderamente simples: las imágenes de éxito que tenemos en nuestra historia.

Bien, ¿y ahora qué toca? Siguiendo la tesis del ex ministro y actual Presidente del Instituto de Estudios para la Democracia del CEU José Manuel Otero Novas, en su libro El retorno de los Césares, la historia combina ciclos dionisiacos (apasionados, vitales) con otros apolíneos (lógicos, armoniosos). Durante toda la guerra fría, Occidente ha vivido un periodo apolíneo, mesurado, y estamos entrando en una etapa dionisiaca (Sarkozy, Putin y Obama son buena prueba de ello). Pero no necesariamente un liderazgo dionisiaco masculino (como el de Sarko o Putin), sino femenino (como el de Barack Obama). De la testosterona (la agresividad) a la oxitocina (el cariño, la integración). En el 2011-12 nuestro país entrará en un periodo dionisiaco femenino de liderazgo representado por una imagen de luchadora como Agustina de Aragón (Barcelona, 1786 – Ceuta, 1857) o Manuela Malasaña (Madrid, 1791 –Madrid, 2 de mayo de 1808). Una guerrera (catalana o madrileña) para un nuevo modelo económico y social tras la profunda crisis actual.
Según las expertas en diversidad de género (con Marta Romo a la cabeza), el liderazgo femenino se distingue por nueve cualidades que la primera Presidenta de Gobierno de la historia de España debiera conocer e incluso practicar:

- Escucha y empatía frente a complacencia: el liderazgo masculino nos ha traído el “síndrome de la Moncloa”. Todo lo que hacemos está bien, todo lo que hace el partido rival está mal. El cerebro femenino gusta de las relaciones sociales y tiene mayor poder de comunicación.

- Capacidad de trabajo y humanismo. Firmeza en los valores de convivencia, reconocimiento y aprovechamiento de la diversidad, respeto y tolerancia… Citando a Lois Wyse, “a los hombres se les enseña a disculparse por sus debilidades; a las mujeres, por sus fortalezas”. Esto va a cambiar, y pronto.

- Optimismo y espíritu de superación. Aprender (de verdad, no de boquilla) de los errores, asumir las propias responsabilidades, mejorar continuamente. Significa también mirar el futuro con esperanza y con ilusión, y actuar con entusiasmo.

- Belleza y versatilidad. Un sentido estético de la vida y de la acción social, así como la flexibilidad suficiente como para actuar en función de las circunstancias. Y el sentido del humor, como cualidad que emana de la seguridad en una misma.

- Valentía, coraje. Es el tiempo de las valientes (desde Aristóteles, la valentía es el término medio entre la cobardía y la temeridad). De la inteligencia maternal, capaz de hacer varias cosas a la vez, poder con todo y actuar como protagonista –humilde, inquieta– pero no como víctima, sino desde el equilibrio y el autoconocimiento. La vitalidad al poder.

- Intuición e innovación. Es la capacidad de tomar decisiones más allá del análisis puramente lógico. Y, desde la inquietud, de ofrecer cosas nuevas a los demás. En un mundo globalizado, acelerado, crecientemente tecnológico, la intuición vale más que nunca.

- Fuerza y alegría. Sin caer en la euforia, este mundo gris necesita una buena dosis de color. De ilusión, de agradecimiento y de sana excitación. Es lo que hemos vivido con Obama, el primer líder global, y es lo que nos gustaría vivir con la primera presidenta de gobierno.

- Equilibrio de vida. Entre la profesión (liderar un país), sus aficiones, sus amistades, su familia… Un equilibrio entre la energía emocional, intelectual, física y de valores (espiritual). La primera presidenta del gobierno de España debiera tenerlo muy en cuenta, como han hecho Ángela Merkel en Alemania o Tarja Halonen en Finlandia.

- Auténtico Liderazgo. Con un equipo potente en el que confía. Con una apuesta por la meritocracia, vengan los más talentosos del partido político que vengan. Con influencia moral honesta, basada en quien es y lo que significa y no en el cargo que ocupa. Un Liderazgo apasionante.

Lo mejor está por llegar. Este país nuestro ha vivido un milagro económico y una transición modélica. Hora es, pues, de un nuevo momento histórico. El de una Presidenta del Gobierno.


Eurotalent
Publicado en Capital, en Marzo de 2009

31 diciembre 2008

Obama, en compañía de rivales


Las exigencias de la crisis están empujando a Obama a organizar su equipo con más prisa de la que quizás le habría gustado. 

¿Qué nos dicen las elecciones que Obama está realizando para su gabinete?

¿Qué podríamos, podrían, aprender nuestros políticos? ¿Es un modelo aplicable a los Comités de Dirección de nuestras empresas? Lo más interesante de los nombramientos de Obama es la talla de las personas que integrarán su equipo. Es gente con experiencia, carácter e ideas muy firmes, pero sobre todo muy diversos. Tenemos al republicano Robert Gates, a su ex rival Hillary Clinton, al provocador Rahm Emmanuel y a los competentes Timothy F. Geithner y Lawrence Summers. Sus debates van a ser cualquier cosa menos tranquilos. Un hombre menos seguro de sí mismo no tendría la confianza para elegir un equipo de tal índole, pero como dijo el gran Peter Drucker: “Los verdaderos líderes no temen elegir gente más brillante que ellos”. 

Pero más que Drucker, el inspirador de Barack Obama parece ser Abraham Lincoln. En el libro “Equipo de Rivales” sobre la presidencia del décimo sexto Presidente de los Estados Unidos, la historiadora Doris Kearns Goodwin, galardonada con el Pulitzer, describe el proceso de Lincoln en el que armó su gabinete con hombres que anteriormente habían sido sus rivales políticos que tenían ideas diferentes y sabían defenderlas. Es probable que el triunfo final y la salvación de la Unión fuera fruto, en gran medida, de la calidad de debate que tuvo lugar en aquel gabinete. 

El modelo es claramente diferente al seguido por George W Bush que buscaba gente afín a sus ideas, aunque también parece distinto al de muchos otros presidentes. Parece una elección audaz y los peligros no son pocos. Empecemos con Hilary Clinton, cuya elección ha sido alabada tanto por demócratas como por republicanos, sin embargo, desde Londres con una visión más lejana, el editorial del Financial Times criticó su incorporación, argumentando que no va a saber trabajar en equipo ni seguir a Obama. Personalmente tengo mis dudas de que sea cierto, lo que sí está claro es que es una mujer muy inteligente con ideas muy claras que defenderá, con la misma energía y tenacidad a la que nos acostumbró durante las primarias. 

Pero lo más importante es que Obama ha sabido cerrar el capítulo donde fueron claramente rivales para empezar uno nuevo donde cooperar juntos por el bien común.

¿Vemos ejemplos así en España? Yo los busco pero tengo que decir que brillan por su ausencia. Según un ex asesor de José Luís Rodríguez Zapatero, para él lo importante es que su liderazgo sea incuestionable: no le gusta que le lleven la contraria. Nada más lejos del modus operandum de Obama que parece buscar intencionalmente personas que le lleven la contraria; parece querer el debate feroz pero enfocado para luego tomar la decisión. Resulta difícil imaginar a Aguirre y a Gallardón en el mismo equipo, debatiendo duro, no para salirse con la suya sino con afán de llegar a la mejor decisión. 

Este modelo también sería valido en un Comité de Dirección, aunque demasiadas veces el Consejero Delegado rellena su equipo con profesionales que piensan como él, incluso con gente que podría tener perspectivas diferentes sobre un problema que, aun siendo de un departamento concreto, afecta al negocio y, por tanto, a toda la empresa. Pero incluso en esta situación, los celos y las luchas de poder no permiten que este debate tenga lugar. ¿De quién es la responsabilidad? Todos la comparten pero más culpa tiene el Consejero Delegado que facilita dinámicas destructivas, asesinas de un debate que sería un servicio para el bien común.

Hay profesionales que con resignación, dicen que los Comités de Dirección son así. Yo digo que no, y de hecho he visto en acción Comités como el de Europcar, donde durante quince años han gozado de un debate vivo, con el resultado de llegar a ser la empresa líder en España.

Todos los movimientos de Obama están abiertos a interpretación. El tiempo lo dirá. ¿Nos atrevamos a creer en un gobierno donde el servicio a sus ciudadanos sea más importante que el ego de su líder? Yo sí me atrevo.


Douglas McEncroe, director de Douglas McEncroe Group

28 noviembre 2008

La audacia de la esperanza


Hace apenas unas horas se ha confirmado la elección de Barack Obama como 44º Presidente de los Estados Unidos de América. Si en 2004, George W. Bush se convirtió en el presidente más respaldado, con 62 millones de votos, en éstas de 4 de noviembre se han batido todos los récords: unos 135 millones de votantes, 15 millones más que hace cuatro años, más de 67 millones de votos para el candidato demócrata, un entusiasmo sin precedentes.

La democracia (no sólo en Estados Unidos, sino en todo el planeta) necesitaba ilusión y esperanza. Su rival, John McCain, en su discurso de derrota ha demostrado ser todo un caballero, desearle lo mejor a su nuevo presidente y ponerse a su disposición para lo que necesite. Un emocionante discurso de la victoria de Obama ante centenares de miles de personas en Chicago, siendo fiel a sí mismo, apostando decididamente por la integración, por ponerse todos juntos a trabajar, por la audacia de la esperanza (título de su libro más personal).

Se ha destacado la importancia de que Back Hussein Obama sea afroamericano y lo que significa en un país en el que hace apenas 40 años la segregación era una dolorosa realidad. Más allá de la diversidad étnica, el triunfo de Obama es el de la diversidad más allá del género, la etnia, la edad (el presidente electo tiene 47 años, por 72 de McCain) o la experiencia. Es, como ha dicho Raúl Gil, “el triunfo del talento”. El de una persona preparada intelectualmente, comprometida moralmente y equilibrada emocionalmente, que ha sabido inspirar a decenas de millones de compatriotas a través de la serenidad, la claridad, la generación de ilusión. Es una excelente noticia que nos hace creer y confiar en el futuro.

¿Qué va a hacer Barack Obama cuando jure su cargo el 20 de enero de 2009? Si cumple sus promesas (y de esto no me cabe duda), iniciar la retirada de las tropas de Irak, actuar decididamente en Afganistán, apostar por las energías renovables, subir los impuestos a los ricos, destinar inversiones a reactivar la economía, mejorar la educación y la sanidad para todos…

Pero sobre todo, Obama será un gran líder en dos temas esenciales: acabar con la crispación, con el maniqueísmo, con el fundamentalismo religioso de los “cristianos renacidos” que ha presidido la política norteamericana en las dos últimas décadas. Ya no hay “buenos y malos”, “eje del mal”, seguridad para hacer frente al terror. Obama y McCain ya han dado muestras, acabadas la campaña electoral, de respeto, comprensión y aprecio (en Espejo Público, el programa de Susanna Griso en Antena 3 que lidera las mañanas, Leyre Patín y Mª Dolores de Cospedal, que representan el presente y el futuro de sus respectivos partidos, ya han dado muestras de actuar en la misma línea). Hay seres humanos y voluntad de encauzar la energía común hacia nobles metas, no a luchas fratricidas.

En segundo lugar, confío y deseo que el Presidente Obama actúe decididamente para acabar con las desigualdades sociales que desde los 80 se han acelerado en los Estados Unidos y que están en la raíz de la actual crisis sistémica. Paul Krugman, Premio Nóbel de Economía 2008, relata en su último libro que si hace 25 años la primera empresa de Estados Unidos tenía una diferencia salarial entre su primer ejecutivo y sus empleados de base de más de 30 veces, hoy en día esa diferencia ha aumentado a más de 150 veces y los empleados de base tienen un poder adquisitivo que es la mitad en términos reales. Esta profunda desigualdad no sólo es aberrante, sino que genera crisis de demanda y de oferta como las que sufrimos actualmente. Un destacado abogado, que pudiendo forrarse en los más prestigiosos bufetes prefirió trabajar para los más desfavorecidos antes de ser el primer senador negro de su país, seguro que tiene la sensibilidad adecuada para reducir esas desigualdades sociales fruto de la codicia.

“Dejemos el pesimismo para tiempos mejores” (José Antonio Marina). Empieza un tiempo nuevo, de concordia, de integración, de ilusión, de esperanza.


Eurotalent