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06 noviembre 2017

Pablo Isla mejor ejecutivo del mundo 2017 (HBR)

Pablo Isla, presidente ejecutivo de Inditex, ha sido nombrado mejor ejecutivo 2017 del mundo por la prestigiosa Harvard Business Review.

En una etapa en la que la calidad del liderazgo en las entidades españolas, públicas, privadas o mixtas es tan imprescindible y está tan en entredicho, el testimonio de la obra de este dirigente que no sólo ha regateado a la crisis, sino que ha sido capaz de seguir creciendo en todo el mundo a velocidad supersónica y consistente, es fundamental para mejorar la predisposición favorable hacia los dirigentes que operan desde España.

Les dejamos el link de la entrevista que le hicieron en dicha revista con motivo de la concesión del premio
https://hbr.org/ideacast/2017/10/2017s-top-performing-ceo-on-getting-product-right.


03 julio 2012

Europa no tira la toalla

Hace unos días tres directores generales, Peter Löscher de Siemens, Franco Bernabé de Telecom Italia y Henri de Castries, de Axa publicaban un artículo en el periódico El País (27 de junio) que titulaban No queremos que Europa tire la toalla. A partir del día siguiente se iba a producir la cumbre europea para debatir el futuro de la Unión y del euro.

La tímida reacción de los mercados sobre la prima de riesgo español y su rebote a partir de ayer ponen de manifiesto que todavía queda mucho por hacer para superar la crisis. Sin embargo, las resoluciones aprobadas en la cumbre europea aunque insuficientes, son un paso en la buena dirección tanto a largo como a corto plazo.

30 julio 2010

Entrevista a Juan Soto

Por José Antonio Sáinz García, D.G. de Eurotalent




Glosar el currículum del amigo Juan Soto aunque fuera de manera somera, equivaldría a renunciar a escribir sobre otro tema porque agotaríamos el espacio de la entrevista. Constituye un magnífico ejemplo de persona cercana y sencilla al que le ha dado tiempo en la vida para atender tantas y tan diversas solicitudes profesionales y personales que no me extrañaría verle mañana publicando un grueso libro con el título “Confieso que he vivido” y bajo el pseudónimo de El gorrión.

Un par de datos: su apellido titula un informe ministerial publicado en 2003 que él coordinó para promocionar el uso de Internet en España; actualmente es Presidente de honor de Hewlett Packard y se dedica a acompañar a más de una docena de organizaciones para las que realiza actividades distintas pero siempre aportando alto valor añadido.

Su diversidad cultural y profesional constituyen las claves de este hombre tan actual y poliédrico, pura energía cinética que se mimetiza con su pasión por el desarrollo tecnológico de España, del mundo y de Málaga. Hablamos con Silicon Soto, Vicepresidente de Honor del Málaga Valley, al que también Eurotalent pertenece por su sede en esta ciudad.

P. Gracias Juan por aceptar la propuesta de Eurotalent de inaugurar nuestro Observatorio.
J.S. A mí sí que me ruboriza aceptar que una empresa tan importante como la vuestra, con vuestro talento…. (así siguió varios minutos poniéndonos una jamonería y recordando y agradeciendo cada colaboración que tuvimos en el pasado en varias empresas que él contribuyó a encumbrar, con su tono siempre recatado que invita a la tertulia. Esta es la esencia de Juan Soto)

P. En esta crisis han caído en España muchas empresas y el desempleo se ha más que duplicado ¿por dónde ves océanos azules que al menos permitan llenar el inmenso hueco de empleo que han dejado la crisis financiera y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria?
J.S. En España ocurre además que no tenemos mucha industria si nos comparamos con los países a los que queremos parecernos. Fíjate en Alemania, cogió la ola de la mecánica y la defiende generación tras generación. Cuando se pretende competir en sectores en el que otros llegaron antes y ocuparon el terreno, siempre hay oportunidades pero es muy difícil. El nuevo océano azul para España está en la bioingeniería, la biotecnología y nuestra ministra es un excelente referente de esa ola que está en estos momentos subiendo, y a la que España puede y debe aspirar y esta aspirando, y tiene ya ejemplos admirables, de compañías que pueden explotar ese nuevo conocimiento que se está creando y llegar a tener una importancia relevante en el mercado mundial. Ahí hay que poner dinero y se está poniendo.

P. ¿Y en Internet?
J.S. Aquí las iniciativas requieren mucho capital para que se llegue a conocer tu producto o tu servicio por muchos usuarios, salvo alguna genialidad como el buscador de Google que en el momento de su instalación era objetivamente mejor que los demás. Si echamos la vista atrás nos encontraremos con muchas empresas que han perecido y otras, como Amazon que han triunfado, aunque curiosamente no en España, no se por qué, probablemente porque aquí a la gente le gusta más ir a por el libro o porque aquí siempre pasa que aceptamos las novedades con bastante retraso. Nunca se sabe. Lo importante es que logremos tener muchos mineros en la mina, nunca se sabe dónde se descubrirá oro pero sí podemos estar seguros que cuantos más tengamos, más kilos de oro se extraerá al caer la tarde, cada día. Es importantísimo que se creen muchas start-ups pero que cuenten con todos los componentes necesarios para que tengan una cierta opción de supervivencia. Idea brillante, afinada; producto más que servicio; promotor constante, influyente y dedicado a la conquista, a la lucha y a la perseverancia; dinero accesible y luego demanda pionera.

P. Sin embargo ¿no te parece que en este país tenemos un número insuficiente de empresas grandes e importantes? En esta línea yo te he oído decir por ejemplo, que para ser de verdad una organización del Málaga Valley, hay que empezar a acreditarlo, colocando alguna sede en Málaga.
J.S. Exactamente. Si fuéramos como son los californianos, tendríamos muchos start ups, desde hace muchos años, pero no somos así… Y sin embargo, lo cierto es que este país es muy diferente hoy de hace 15 años. Entonces no había ninguna compañía multinacional, prácticamente. Ahora tenemos una docena y pico. Son verdaderamente compañías globales y eso yo jamás pensé que iba a verlo en mi país. Se trabaja con 3 escuelas de Business Administration, que son de las mejores del mundo en todos los rankings. Repara, por cierto, en que ninguna de estas compañías globales es industrial, pero sí somos un país con razonables servicios financieros, y de razonable conocimiento de telecom, de energía y de construcción, para que brillantísimamente lideradas esas compañías por sus presidentes y CEO’s actuales, hayan dado un salto admirable.

P. De acuerdo con las que hay ¿pero cómo hacemos para que haya más?
J.S. No se puede crear de la nada. Mira la fuerte presencia que tiene hoy Inditex en el exterior. Son compañías que tienen ya una existencia y una presencia buena en España. Las industriales no están porque nunca hemos tenido un sector industrial relevante de origen español. Pero puede ocurrir que, en esta nueva ola de biotecnología, o en otra que surja, España pueda tener más opciones de las que ha tenido en las anteriores, aunque en las anteriores nunca se intentó, diría yo. Por enfocarlo de otra manera, tampoco me quejo de nuestra capacidad de aprovechamiento de nuestra lengua y eso que no empezamos hasta 1994 en Latinoamérica, aprovechando la lengua común, aprovechando los mercados y los sectores en los que sabíamos trabajar. Luego fuimos saltando al resto de Europa y después, poco a poco a los EE.UU. y un poquito también en Asia, poco a poco. Este país hoy en día no puede soñar con ser un valle del silicio, pero los jóvenes tienen que seguir entrando en la mina todos los días, porque algún día alguno de ellos puede encontrar El Dorado.

P. ¿Y qué opinas del sistema de ayudas públicas que existe en España para los emprendedores? La alta mortandad de empresas en esta crisis ha afectado fundamentalmente a las más débiles y pequeñas. Ninguna gran marca española ha desaparecido, y desde la UE están cuestionando mucho la aplicación de los fondos comunitarios que hicieron en estos años países como Grecia o España.
J.S. Bueno, Zapatero propuso hace ya un año o algo más, que el déficit del 12% que teníamos en 2009 convergiera al 3% en el 2013, difiriendo dos terceras partes de la convergencia a los dos últimos años. A nadie le pareció mal entonces en Bruselas y así lo aprobaron, los mercados no protestaron y sólo como consecuencia de la crisis de la deuda, esos mismos mercados y después los políticos de la UE, el FMI y Obama, al ver la sensibilidad y la amenaza que despierta nuestro alto déficit global, empezaron a dudar y se desdijeron al exigir cancelar dos terceras partes del déficit en los dos primeros años, 10 y 11, y dejar la tercera parte para 2013. Él intentó diferir el ajuste a 2012 y 2013 porque para entonces la economía española estará más fuerte, los ingresos fiscales serán más altos y sería menos sacrificado el ajustar. Y como él no está por la labor de hacer muchos cambios estructurales pues era sensata su postura, repito, bendecida por los mercados hasta hace dos meses o un mes.

P. No es culpar un político, es culpar, a un aspecto de la política económica.
JS. El déficit público en que España incurrió en el año 2009 fue un porcentaje del PIB de los más altos de los grandes países europeos y uno de los más altos que yo recuerde, muy parecido al americano, que manejaba el 10%, como consecuencia del interés que se puso, en dar un impulso keynesiano a la economía totalmente amenazada por la crisis. Nadie cuestionó aquello cuando estábamos en mitad de la crisis a comienzos de 2009. El país estaba pagando, no cobraba impuestos. El déficit era tan grande como lo que se cobraba de impuestos: sólo se podía pagar la mitad de lo que se incurría. Después supimos que el PIB español se redujo en 2009 un 3,4% a pesar del 10% del déficit, que creció la demanda pública o no, para que la actividad no se parara. A todos nos pareció racional, que el ajuste se produjera en cuatro años. Yo recuerdo de lo que ahora hablabas, pero aquello nos pareció a todos bien. Nadie gritó entonces, suba usted los impuestos, o quite usted el gasto ¿cuánto hubiera bajado España en PIB en el año 2009 sin ese abultado incremento del déficit público? Ahora bien, el chorreo de gasto innecesario que se ha ido generando desde los 90, como consecuencia del tirón de la economía de los siguientes 12 o 13 años, más gastos corrientes, inflación, más carácter progresivo de la imposición, más generación de riqueza verdadera, todo este conglomerado ha propiciado que el presupuesto de todas las Administraciones. estatal, autonómicas y locales, en estos últimos 15 años se habrá multiplicado por 3. Había dinero para todo…

P. ¿Qué deberíamos hacer entonces en España para superar cuanto antes esta crisis y salir fortalecidos?
J.S. Nosotros no hemos perdido competitividad, y se está viendo en los últimos años que han decrecido bastante menos nuestras exportaciones que nuestras importaciones y por eso el déficit corriente ha bajado ya del 10 al 4 y pico por ciento. No hemos perdido competitividad en los sectores que exportan, independientemente que España no haya crecido en productividad horaria y otras, a pesar de la paridad del euro, a pesar de la inflación diferencial de España respecto al resto de la Comunidad Europea. Año tras año crecieron nuestras exportaciones hasta el 2007. Ahora, también es verdad que un país que sólo tiene ciertos sectores exportadores, multiplicarlos de la noche a la mañana, es muy difícil.

P. ¿Qué les dirías para que se pusieran a ello?
J.S. Cuando existe demanda local, cuesta muchos decirle a los empresarios que se vayan a vender fuera. Ha habido muchas compañías que se han puesto a exportar durante estos últimos años, y nunca lo habían hecho antes. La apertura del mercado exterior de nuestras compañías exportadoras, se ha multiplicado muchísimas veces en los últimos quince años. Pero la economía ha crecido tanto, que el porcentaje de incremento de las exportaciones habrá aumentado sólo ligeramente sobre el PIB y también repito, hemos ido al “tran, tran”. Lo generación de tanto valor añadido en el sector inmobiliario y de la construcción se producía en España. Los pisos o las autopistas no se hacían en Singapur o en Hong Kong, se hacían aquí. Además para pagar el déficit corriente acudías al ahorro exterior, te endeudabas para hacerte tu piso, tu casa, tu microestructura, si eras una autonomía o el Estado. Metimos mano en los ahorros de los extranjeros durante muchos años, de forma descarada.

P. ¿Cómo explicas el alto y acelerado desempleo?
J.S. La burbuja inmobiliaria generó toda esa demanda de mano de obra poco cualificada para hacer pisos, casas en la playa, para nacionales o para extranjeros que viven de su pensión, o vienen en sus vacaciones. La masiva llegada de emigrantes tuvo este origen: se generó mucha demanda de mano de obra no cualificada para el sector de la construcción y para el sector de servicios personales, que también ha crecido muchísimo: las tiendas, la hostelería, la restauración, los supermercados y las empleadas de hogar. Ese gran aumento en la demanda de servicios personales, tampoco puede satisfacerse fuera, hay que generarlos al lado del cliente. Esos sectores que generan valor localmente, independientemente de donde te financies, generó una demanda enorme de mano de obra que ha traído aquí a 5 millones de seres humanos desde el año 96 al 2008.

P. Según el grupo de sabios europeos, Europa va a seguir necesitando en los próximos años recibir un buen número de emigrantes para mantener el estado del bienestar y compensar el envejecimiento de su población.
J.S. Veremos. De momento tenemos un superávit tremendo porque cuando se paró el chollo inmobiliario, la empresa española se ajustó rapidísimamente. Eso sí es admirable, el ajuste rapidísimo de capacidad por parte del tejido empresarial español, cuyo inconveniente ha sido el nivel de desempleo, que se ha ido a los 4 millones y medio. España estaría muchísimo mejor ahora si no tuviera que curar este tumor inmobiliario y de sueños personales de dinero fácil, estaría muchísimo más sana. Sin embargo, el tejido empresarial español está sanísimo, y así lo ha demostrado con su rapidísimo ajuste. No han desaparecido tantas compañías ahora en comparación con otros años, salvo microempresas de uno o dos empleados o autónomos. No recuerdo ninguna compañía de cierto nombre en España, salvo promotoras o inmobiliarias que se haya hundido. Es impresionante esta fortaleza, con tanta crisis. Nunca en la historia de España se había visto esto. El IBEX, el año pasado, salvo alguna empresa concreta, dio unos beneficios de un single digit. Y este año ha tenido un crecimiento de un 1,9 %. Entonces, cuidado con pensar que las cosas que se están haciendo mal. Nuestra sociedad es mucho más fuerte, la empresa es mucho más inteligente, está mucho mejor dirigida que antes, se ajusta rapidísimamente, no se hunde fácilmente, a pesar de las dificultades financieras que los bancos han tenido, estamos mal pero no bajan dramáticamente los beneficios según la central de balances del Banco de España. Lo único verdaderamente difícil de resolver es la dificultad de poder generar puestos de trabajo para esas personas que tienen un perfil que no encaja con el nuevo modelo de crecimiento.

P. Y ¿qué opinas de la actual crisis de la deuda generada por la desconfianza de los mercados que incrementa tanto los intereses a pagar por España como su afianzamiento? ¿qué papel desempeñan los hedge funds en este juego para evitar que les restrinjan sus actuales competencias?
J.S. Todavía recuerdo el nombre de un hedge fund, International Capital Management, que casi hunde a todo el mundo, en el año 98. Nunca he entendido porque las autoridades, los reguladores financieros no se han cargado toda esa ingeniería especulativa. Bueno, eso es una chapuza pero no deja de ser un mercado, porque, claro, tú haces apuestas y si te salen mal, aguantas las consecuencias. Es un juego estúpido como la Bolsa en general que a mí nunca me ha gustado.

P. Existe consenso en cuanto a que la crisis global la han generado los excesos del sistema financiero, si bien en Estados Unidos se han llevado la palma. Sin embargo, Estados Unidos ya ha reaccionado y en Europa a día de hoy no ha habido una sola modificación.
J.S. Este año. Ahí está nuestro amigo Jaime Caruana en Basilea está trabajando intensamente con Delavoisiere que era un ex gobernador del Banco Central Francés, han hecho un informe que tiene todas las bendiciones, lo que se refiere a Europa, está prácticamente cerrado.

P. Por favor Juan, un decálogo de medidas para incrementar el número de empresas fuertes y globales en España, como solución de salida de la crisis con empleo suficiente y de calidad para mantener un estado de bienestar razonable.
J.S. Sería muy bueno que las hubiese, sí. Pero crear una empresa y hacerla crecer no es fácil. Hay 3 millones de autónomos en España que constituyen un magnífico puente en muchos casos hacia una empresa multipersonas. Cuando prosperan llegan a tener en su mayoría uno, dos, tres empleados, pero se quedan ahí, no crecen. Sería interesante que hubiera una escuela de negocios que fuera analizando el proceso de consolidación de las compañías de más de 50 millones de euros. Por otro lado, muchos autónomos lo son por necesidad, no por vocación, pues no tienen empleo y se ponen a trabajar por su cuenta. Este problema necesita ya una atención especial porque supongo que en la actual coyuntura y con un mapa muy densamente ocupado, va a ver nuevos miles de autónomos este año.

P. Si en el corto plazo, las soluciones son tan complicadas ¿qué debería cambiar en España para evitar o al menos paliar estos tremendos desajustes en tiempos de crisis?
J.S. En efecto, quitando la excepcionalidad de esa docena y media de compañías multinacionales en España, que es un milagro con el que yo nunca soñé en tan corto tiempo, lo demás es manifiestamente mejorable y lo digo como oportunidad. De la misma forma que hay muchas sinergias que hace que Alemania y Japón mantengan su calidad mecánica generación tras generación. Y que Estados Unidos en lo que es el software haya arrasado por todas partes, por ejemplo Intel en microprocesadores, esa contumacia de las evidencias me lleva a pensar que lo que tenemos que hacer es trabajar en las coordenadas, en las variables básicas. Y lo más importantes es la educación y la infraestructura. En educación hay mucha inercia por parte de los profesores, por parte de los padres, por parte de todos, hay muchos intereses en conflicto. Es muy difícil conseguir una educación más moderna, más eficaz, más orientada al logro, en la que los niños, pues a lo mejor, tienen que sufrir un poco más de lo que sufren si quieren ser un poco mejor mañana. Se trata de ir introduciendo más veta anglosajona de disciplina, de autorresponsabilidad, que es la que realmente en los últimos 50 ó 60 años han dominado el modelo de la visión del mundo. La visión del mundo es anglosajona, clarísimamente. Además tuvieron la suerte de que Locke era británico y les separó del idealismo, diciéndoles que la idea no existe fuera de la mente humana, o sea, dedíquense a lo que puedan tocar y ver y medir y déjese de metafísica. Mientras, en el continente, Kant con su idealismo profundo, nos hizo perder un siglo dedicados a la idea y la belleza, antes de dedicarnos como los anglosajones a ver cómo funcionan las cosas a nuestro alrededor e intentar aprovechar lo que se pueda del entorno que me rodea, ese pragmatismo, ese empirismo, ese utilitarismo anglosajón también es necesario que impregne nuestra belleza y nuestra verdad, las dos grandes fuentes de debilidad y de felicidad para el ser humano. Tenemos que procurar ser vulgarmente más útiles, más productivos…

(Éste es el problema de tratar con un auténtico internista: cuando acabas una entrevista interminable para tratar los problemas más mediáticos de la economía española, Juan encuentra el hueco para recordarnos que cuando pase este huracán, volveremos a ver en nuestro espejo los reveladores datos aportados por la Fundación Cotec hace una semana: nuestra productividad del trabajo es un 25% inferior que la de Estados Unidos y un 20% inferior que la de la UE de los 15. Este es el reto para el talento español.)


Eurotalent.

27 febrero 2009

Entrevista a Raquel Casero, directora de eurotalent


En su carrera profesional usted ha estado ligada a distintos ámbitos: el deporte, la empresa e incluso la Administración Pública. Por si fuera poco, también es “coach” estratégico… ¿qué conclusiones se sacan de esa mezcla?

Bueno, toda mi vida ha estado ligada al deporte y a la empresa. Pero llegó un momento en el que me di cuenta de que los sistemas de gestión, los software en general, pueden llegar a ser infalibles, pero luego dependen de las personas, que desgraciadamente somos muy falibles. Asimismo, llegué a la conclusión de que si no tenemos herramientas y conceptos sofisticados para gestionarnos a nosotros mismos, fallamos y nos convertimos en seres infelices.

¿Y esas herramientas dónde se consiguen, están dentro de uno mismo?

Hay caminos, hay vías para enfocarte con una persona y mejorar, y se pueden aprender, créame. Nosotros, en nuestra tarea como coaches, acompañamos a las personas y les reforzamos los valores que tienen. Aunque hay algunas personas que no han encontrado esos valores y se van fuera a buscarlos a través de mecanismos externos. Pero no son más que sustitutivos
.
Sea sincera, ¿de verdad todo el mundo tiene algo bueno en su interior? Cuesta creerlo a veces, la verdad…

Sí. Lo que pasa es que en general muchas empresas son el lugar donde relucen los demonios de las personas, así que es complicado. Pero todos tenemos una parte buena, quizá no en las mismas cantidades, claro.

Pero la figura del “coach” siempre está ligada al mundo de los directivos. ¿Cree que todos deberíamos tener uno para dar lo mejor de nosotros mismos?

Se piensa que la figura del coach es algo tan exquisito que sólo deben tener unos pocos, y es un error. Porque el capital humano en una empresa es vital, tanto el que aporta el presidente como la persona que coge el teléfono. De hecho, por la que coge el teléfono pasan al día tantas personas que es vital para reflejar la imagen de la compañía. Es rentabilidad. 

Hubo un tiempo, en el que el que no decía que era “coach” es porque no quería. Incluso mucha gente del deporte se pasó a ese bando y ganó bastante dinero con ello. ¿Esa proliferación no le hizo algo de daño al sector?

Sí, con los coach pasó que las consultoras se apuntaron al carro. Pero bueno, al menos sirvió para que algunos entrenadores se formaran, y eso siempre está bien. Es cualquier caso, hay una diferencia: que el coach consigue siempre resultados, y el que no lo es no lo hace. Porque las personas son como el iceberg, sólo se nos ve una pequeña parte. Pero la parte más profunda, la que se oculta en el agua es la más difícil de sacar a la luz.

Desde que la selección española de baloncesto ganó en mundial de Japón, se empezó a hablar de forma intensa de los valores del deporte de la empresa. Algunos libros publicados dan fe de ello, aunque no estén escritos precisamente por expertos. ¿Usted cree que de verdad empresa y deporte tienen tantas cosas en común?

Fíjese en el lema de Eurotalent Sport: profesionalizar el deporte, deportivizar la empresa. Ambos lados se necesitan, y hay muchas necesidades que son explícitas. En el deporte hace falta más gestión en crisis. Porque en momentos de crisis es precisamente cuando hay que gestionar mejor lo que tenemos. Por otro lado, en el deporte hay muchísimo dinero pero también muchas personas, y nos necesitan. Clubes deportivos que están en quiebra, federaciones deportivas, Administraciones Públicas,…

¿Y cómo se deportiviza la empresa?

Es sencillo. La gente puede dar más de sí, siempre que no esté sometida al estrés producido por la locura de los resultados. Como escuché una vez en un seminario, nos pasamos la vida corriendo como pollos sin cabeza. Nosotros conocemos técnicas que te permiten rendir y mantener la lucidez. Es como un entrenamiento.

Quizá haya que recordarle a la gente que, como en el deporte, las cosas se consiguen a base de esfuerzo y de horas ¿no?

Los valores se mantienen. El primero es el disfrute, que es la única forma de soportar machacarse tantas horas al día. Porque no hay ningún deportista de primer nivel que no tenga una actitud proactiva. 2008 ha sido el triunfo de los valores sobre los atajos.


Publicado por Ángeles Caballero en El Economista, el 28 de Enero de 2009

30 junio 2008

“Las mujeres no vamos de frente: nos da por ir de víctimas o seduciendo”

MADRID. Marta Romo está contenta con la acogida de su libro La mujer líder. Y quizá por lo mucho que ha investigado y lo mucho que ha te nido que escuchar al respecto, parece un poco harta de determinados tópicos al respecto. Se puede ser mujer y líder y no tener necesariamente que presidir una empresa; se puede dirigir sin imitar a los hombres y se puede optar por no tener hijos y que no te vean como una desnaturalizada.

-¿No está harta de escuchar términos como ‘superwoman’, ‘todo- terreno’, etcétera?
- Yo soy bastante crítica con esa idea de la perfecta superwoman: trabajadora, madre, siempre impecable, con una vida social de lo más ajetreada... Ese modelo no es sostenible. Tampoco me gusta esa tendencia al hembrismo, pensar que los hombres son los que tienen la culpa de todos nuestros males. Para alcanzar la igualdad hay que olvidarse del género y centrarse en la persona. Y organismos como el Instituto de la Mujer, observatorios de Igualdad... creo que deberían desaparecer.

-Pero quedan aún muchas cosas por hacer...
-Sí, pero las mujeres ya han empezado a asumir su liderazgo en su vida privada. Eso, por cierto, también ha generado varios problemas. Porque ahora deciden no callarse, han conseguido su independencia económica y no dependen de ningún hombre para salir adelante. Por eso muchas veces la violencia doméstica tiene que ver con la incultura.

- Veo que en su libro aparecen entrevistadas varias mujeres, pero todas son directivas. ¿Qué pasa, que no se puede ser líder sin ocupar un puesto de máxima responsabilidad?
- No, no es eso. Pero se tiene que hablar de estas mujeres porque las cosas se cambian casi siempre desde arriba.

- Aun así, sabe que muchas encuestas indican que las mujeres prefieren tener como jefe a un hombre antes que a una mujer...
- Sí, es absurdo porque muchas veces nos boicoteamos. También los hombres prefieren tener como jefe a un hombre. Creo que tenemos encima varios estigmas que habría que eliminar. Llevamos la cruz de la generosidad, de que siempre tenemos que cuidar de los demás, estar pendientes. ¡Y a lo mejor no te apetece! Tendríamos que ser más sinceras, ir más de frente, en vez de lo que hacemos ahora. Para conseguir las cosas, o vamos de víctimas o seduciendo.

- Ya, también parece que sólo ellas son las que tienen que conciliar. Eso muy pocas veces se le pregunta a un hombre...
-Sí, pero es que en la casa ya somos las líderes cien por cien. Y es el hombre el que quiere entrar en nuestro terreno, aunque muchas veces no le dejemos ni asomarse. Hace tiempo que ya no se habla de compartir la colada, sino de compartir el poder.

-¿Por qué sigue habiendo mucha gente que concibe el trabajo como un sitio en el que pasarse 12 horas al día?
- Eso afortunadamente está cambiando. Las generaciones jóvenes y eso también incluye a los hombres no quieren trabajos en los que hay que estar diez horas. En España hay un enorme desfase entre educación, empresa y sociedad.

- De todos modos, nos pensamos que el ideal de mujer líder que tiene la gente metido en su cabeza es Ana Patricia Botín, cuando la mayor parte de la gente lo que quiere es vivir y ser como Kate Moss y hacerse famoso saliendo en ‘Gran Hermano’.
- Bueno, por desgracia eso es verdad. Yo doy clases en varias escuelas de negocios y de dos años a esta parte veo un cambio en los alumnos brutal. Es una generación a la que ha educado la televisión, porque sus padres no han estado inculcándoles. Para ellos, todo lo que implica trabajo y esfuerzo no es válido. Lo quieren todo y lo quieren ya. Con este planteamiento sólo pueden pasar dos cosas: que lo reconduzcamos o que no. Pero yo creo que las empresas lo están sabiendo hacer.

- Volviendo a otro tipo de personajes, ¿por qué el ejemplo de mujeres poderosas en el mundo sigue el mismo patrón? ¿Por qué Condolezza Rice y Hillary Clinton, por ejemplo, tienen esa imagen tan fría y calculadora?
-Bueno, yo es que creo que R ice es así de nacimiento, debe ser igual hasta cuando sueña (risas). Pero a Hillary Clinton la veo distinta. Tiene metido en su mente: Tengo que ser así, dura, masculina. A mí esa dureza de muchas mujeres me parece estupenda, siempre que no sea impostada. Porque cuando representas tu propio papel es cuando consigues llegar a los demás. No hay que tener miedo.

- O sea, que hay motivos para la esperanza ¿no?
- Sí, sí. Se percibe ya el cambio. Las empresas están cambiando, quizá no tanto por convencimiento como por necesidad.


Ángeles Caballero, Periodista
Publicado en El Economista, el 7 de mayo, 2008

30 enero 2004

Entrevista laboris a Juan Carlos Cubeiro


Juan Carlos Cubeiro
Director de la consultora eurotalent y autor de libros sobre management, liderazgo y RR.HH.

“Hay que ver la empresa como un ecosistema formado por seres vivos”

Consultor, escritor, profesor en varias universidades... Juan Carlos Cubeiro, una de las voces más respetadas del panorama empresarial español, nos acerca su visión del mundo del trabajo.

En tu último libro, En un lugar del talento, dices que el liderazgo parte de la “gestión del placer”. ¿Tan importante es disfrutar la vida para triunfar en la empresa?

- Nuestra cultura concibe el negocio como “lo que no es ocio”, con el placer siempre separado del trabajo. Pero lo que hemos ido descubriendo en los últimos años sobre el cerebro humano demuestra que las ondas cerebrales que generan mayor creatividad se dan cuando disfrutamos, cuando el tiempo pasa volando, cuando estamos fluyendo. Por eso es tan importante que las personas trabajen con placer y estén satisfechas de su vida personal.

También haces hincapié en el enfoque “humanista” de la empresa. ¿Estamos aún lejos de alcanzarlo?

- Nos estamos debatiendo entre un modelo mecanicista y otro biológico para entender las empresas. El primero era válido en tiempos de Ford y las cadenas de montaje, pero es totalmente erróneo para gestionar las organizaciones actuales. Hoy, si quieres innovar y mejorar tienes que concebir la empresa como un ecosistema formado por seres vivos.

Otro problema es la mentalidad heredada por los directores de recursos humanos, que proceden del tradicional director de relaciones laborales, cuya misión era gestionar conflictos de la empresa con los trabajadores. De ahí que aún se vea a los empleados como enemigos en los que no se puede confiar.

¿Qué es lo más preocupante de la coyuntura económica que estamos atravesando?

- Un tema que es tabú, que casi nunca se comenta, quizá porque no interesa ni a las autoridades ni a los poderes empresariales y sindicales, es que la productividad de los trabajadores no crece. Se han creado más de cuatro millones de empleos –en gran medida por la afloración de la economía sumergida-, pero la productividad está estancada, a pesar de que trabajamos muchísimas horas, casi tantas como los estadounidenses. Y una de las principales causas es que los trabajadores están mal dirigidos. Los estudios sobre competitividad del World Economic Forum de Davos señalan la escasa calidad de la dirección como el indicador más preocupante en España, un problema relacionado, sobre todo, con empresas familiares en las que los fundadores no han dado el relevo a directivos profesionales.

Muchos libros de gestión pasan de puntillas sobre el tema de los salarios, limitándose a decir que deben ser equitativos. Pero los trabajadores han perdido poder adquisitivo en los últimos años.

- Sí, es cierto. Por ejemplo, los jóvenes que entran ahora en empresas de auditoría ganan menos de lo que ganan menos de lo que ganaba yo cuando empecé en ese sector en 1987. En los últimos 20 años los salarios de incorporación al mercado de trabajo han ido bajando, debido a la excesiva temporalidad y a que los becarios, que necesitan hacer prácticas, han entrado en el sistema como un factor abaratador. En todo caso, la contabilidad de nuestras empresas está obsoleta, porque aún considera que dos personas en puestos de trabajo iguales, que cobran el mismo salario, valen lo mismo y son intercambiables. Como decía Machado, “todo necio confunde valor y precio”. Así es como se toman decisiones tan erróneas como pagar poco a personas que están en contacto directo con el cliente.
Para ti, una de las bases del éxito profesional es lo que denominas “flexeverancia”.

- Sí, la combinación de flexibilidad y perseverancia. Hemos mitificado tanto la genialidad y el talento innatos que a veces olvidamos lo que explicaba el profesor de Harvard Howard Gardner: la maestría en un tema se consigue cuando uno lleva al menos diez años trabajando duramente en él. Es el mínimo de tiempo que se necesita par dominar el proceso creativo de algo. Y eso es perseverancia. Pero, claro, decir que el mundo es de los perseverantes vende poco.

¿Qué recomendaciones harías a los jóvenes para que accedan con éxito al mercado de trabajo?

- Muchos padres tienden a sobreproteger a sus hijos –lo que va en detrimento de su autoconfianza-, así que yo les recomendaría estudiar, si pueden, lejos del hogar familiar. También que participen en asociaciones, que viajen... Doy clases en varias universidades y es triste encontrar personas de 23 o 24 años, francamente válidas, que tienen el hadicap de que nunca han tomado decisiones, nunca se han equivocado, nunca han sufrido... Tomar decisiones y cometer errores es un aprendizaje imprescindible.

En la universidad, han de darse cuenta de que ellos son los clientes, por lo que debern ser muy exigentes con sus profesores. El sistema les dice que han de obedecer, cuando en realidad deberían exigir. Si a los profesores que venimos del mundo de la empresa se nos valora más es, en gran parte, porque tratamos al alumno como a un cliente.

Finalmente, deben trabajar todo lo relacionado con la actitud: el trabajo en equipo, la autoocnfianza, la iniciativa... Y eso se consigue, básicamente fuera del aula. No puede ser que un estudiante se pase la vida en clase o entre libros. Debe tener una vida social completa y, por supuesto, hacer prácticas en empresas. Hay jóvenes que se dedican íntegramente a la carrera, consiguen excelentes calificaciones y acaban como investigadores universitarios mal pagados porque no saben moverse en el mundo real.