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16 mayo 2012

Análisis profesional sobre empleabilidad

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Las condiciones que regulan el mercado de trabajo están cambiando debido a la situación de crisis. La alta tasa de paro en España supera el 23%. 

Hasta el momento la tendencia en el mercado laboral se basaba en un intercambio entre empleador y empleado en el que el empleado ofrecía a la empresa su trabajo y compromiso a cambio de un sueldo y expectativa de crecimiento y desarrollo profesional a lo largo de la vida dentro de la empresa.

Lamentablemente un alto porcentaje de profesionales cualificados no encajan en el perfil profesional demandado por empresas debido a su sobrecualificación, el 31% de los trabajadores españoles están sobrecualificados según datos del Eurostat, y muchas empresas no pueden garantizar la continuidad de un profesional en un puesto concreto. Al tiempo, se baraja un nuevo concepto que lleva aparejado una serie de efectos que parece convertirse en el punto de equilibrio entre la oferta (de profesionales) y la demanda (del mercado de trabajo), permitiendo así aprovechar el talento, los conocimientos y la experiencia del capital humano español, evitando la salida de profesionales cualificados de España y fomentando el reciclaje profesional a lo largo de la vida en atención a las necesidades del mercado laboral y las aspiraciones del profesional.

30 junio 2011

Ejecutivos despedidos

De vez en cuando, el cine se acerca a la empresa para mostrarnos las grandezas y miserias de ésta y para enseñarnos valiosas lecciones. Es el caso de “The Company Men”, escrita y dirigida por John Welles y protagonizada por Ben Affleck, María Bello, Chris Cooper, Kevin Costner y Tommy Lee Jones. La cinta nos muestra un año en la vida de tres ejecutivos que son despedidos de la misma gran empresa: una naviera creada hace 30 años y cuyo Consejero Delegado, para elevar el precio de la acción y no ser devorados por un grupo rival, prefiere llevar adelante una considerable reestructuración. La directora de Recursos Humanos (María Bello) no tiene nada que decir; se limita a ejecutar el plan de su jefes y prescindir de los que puedan salir más caros, independientemente del talento que tengan los que se van y los que se quedan.
Entre los desvinculados, un exitoso jefe de ventas (Ben Affleck) que cobra unos 160.000 dólares al año; el responsable internacional (Chris Cooper), un veterano de 60 años dispuesto a seguir viajando todos los días de la semana y el Vicepresidente (Tommy Lee Jones), que fundó la empresa y que no está en absoluto de acuerdo con este darwinismo empresarial que parecen requerir los nuevos tiempos.

(Des)empleo para dummies

La última Encuesta de la Población Activa ofrece el dato, ya por todos conocido, de 4.910.200 personas desempleadas. Probablemente sean más, unos seis millones, porque en la EPA no aparecen los prejubilados que no se inscriben como despedidos, quienes reciben cursos de formación y muchos autónomos que no se apuntan al INEM. Una tasa del 22%, que triplica la de Alemania y duplica la de Portugal. Uno de cada tres desempleados lleva más de un año fuera del mercado laboral y 1’3 millones de familias enteras en el desempleo. En España, de cada 100 personas económicamente activas, sólo trabajamos 40. Un drama humano.

31 mayo 2011

Estudios de postgrado: interés creciente vs. necesidad palpable


Sin lugar a dudas, la actual situación por la que atraviesa el mercado laboral a nivel nacional pone ante los ojos de nuestros jóvenes una realidad palpable por la que toman conciencia, incluso antes de terminar sus estudios y obtener sus licenciaturas. Se ha convertido en “imprescindible” la necesidad de aportar al currículum conocimientos adicionales materializados en la obtención de alguna titulación, Máster, o MBA. 

El grado de maduración con el que las nuevas tecnologías han arraigado en la mentalidad de estos jóvenes 2.0, hace que como en otras muchas situaciones cotidianas, lo primero que se les pasa por la cabeza en la mayoría de los casos es acudir a lo que para ellos constituye su canal habitual e inagotable de conocimientos: Internet.

31 octubre 2010

El mito de las salidas profesionales



El ministro Ángel Gabilondo ha pedido recientemente a las Comunidades Autónomas que, a pesar de la contención del gasto en las administraciones públicas, “no paguen con la educación la crisis económica”. Todo un síntoma de que en nuestro país no nos tomamos la educación verdaderamente en serio. Ni en momentos de bonanza económica, cuando todo el monte es orégano, ni en momentos difíciles como los actuales.

Por eso, el 40% de los licenciados españoles ocupa un empleo que requiere un menor nivel del que posee (una pérdida de talento escandalosa), según un riguroso informe de la OCDE. Por ello, España bate récords en desempleo juvenil y en fracaso escolar. Por eso, la diferencia entre el salario de un universitario y el de un trabajador con estudios básicos es del 30% en nuestro país, cuando en la media de la OCDE un universitario gana el 300% del salario de una persona con estudios básicos. 

La educación no se valora. Y si hay algo seguro en este mundo global, crecientemente interconectado, que se desarrolla tecnológicamente a la velocidad de la luz es que un país sin educación será un país de segunda división. Las investigaciones del profesor Richard Florida, padre del concepto de “clase creativa” no dejan duda al respecto.

Desde el punto de vista de la oferta, la educación se toma en serio cuando los profesores están bien preparados y están bien pagados, como ocurre en el admirado modelo finlandés. Un modelo como el nuestro, mal remunerado y con escasa actualización, tiene mucho camino por recorrer.

Y desde el punto de vista de la demanda, de los ciudadanos que han de sentir la necesidad de estar bien preparados para tomar libremente las riendas de su propia vida, encontrar qué quieren hacer profesional y personalmente es determinante. El talento es, ante todo, disfrute. Ya dejó escrito nuestro compatriota Baltasar Gracián que cualquiera sería feliz si descubriera su verdadera grandeza. Darnos cuenta de qué es lo que nos gusta, para qué valemos, qué servicio hemos de prestar a esta sociedad, es un trabajo en sí mismo. Todos tenemos una vocación, una llamada. Muy pocos se toman la molestia de escucharla y actuar en consecuencia, y por ello el talento es tan escaso.

Una reciente investigación llevada a cabo por profesores de la universidad de Cádiz demuestra que la personalidad tiene muy poco que ver con la vocación profesional. Casi el 70% de los jóvenes que deben tomar esa decisión no sabe realmente qué carrera estudiar. Más de 130.000 abandona anualmente los estudios que emprendieron.

Como la vocación se desconoce, o no se hace el esfuerzo para detectarla, muchos universitarios caen en la trampa de “la salida profesional”: ADE, las ingenierías, derecho. Las salidas profesionales son un mito, no son reales, porque confunden la estadística (cuántos estudiantes universitarios acaban esa carrera con los puestos de trabajo demandados) con cada suceso independiente. Un excelente economista, ingeniero o abogado, con la actitud y el compromiso adecuados, será fichado por una empresa. Otro, también licenciado, sin la actitud que la empresa necesita, sin el compromiso que está pidiendo, será desestimado.

Pero es que además las “salidas profesionales” son un timo, porque nos abocan a un modelo en el que la persona, en lugar de elegir libremente, de decidir sobre su propia vida, se deja llevar por las “tendencias del mercado”, por una imitación borreguil. Como escribió el poeta Robert Frost en El camino menos transitado: “Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,/ yo tomé el menos transitado,/ y eso hizo toda la diferencia”.


Eurotalent.

31 marzo 2010

Diez sugerencias para encontrar empleo



1. Desterrar para siempre la palabra “Parado”. Según el diccionario de la Real Academia (primera acepción) es “remiso, tímido o flojo en palabras acciones y movimientos”. Los desempleados no sois parados, no estáis parados. Estáis provisionalmente desempleados. Porque, como dice un dicho de Panamá “al que se aflige lo afloja y al que lo aflojan se aflige”.

2. Buscar un Empleo es un trabajo en sí mismo. Requiere de una jornada laboral de ocho horas diarias con media hora de descanso, dividida en tres partes. Si no empiezas a “trabajar” entrarás en un círculo vicioso de desánimo, falta de confianza en ti mismo, depreciación de tu propio valor. Nadie quiere contar con perdedores.

3. Ir al INEM no es suficiente. Menos del 3% de las contrataciones de nuestro país se realizan por las vías de empleo público. Tenemos que ir mucho más allá, y si es posible, en Equipo. Haz un Equipo con otras personas que estén buscando Empleo.

4. Dedica un tercio de tu “jornada laboral” a detectar para qué estás hecho, cuál es tu Vocación, cuál es tu don, cuál es la semilla de tu talento. No valemos todo para todo. Y a poner en valor ese don en el mercado. Muévete, por las calles, en Internet. ¿Quién puede estar interesado por tu talento? ¿A quién le puede ser útil?

5. Dedica otro tercio de tu “jornada laboral” a potenciar tu Aptitud, tus conocimientos y habilidades, en cursos, leyendo, preparándote. Se necesitan 10.000 horas de duro entrenamiento para dominar cualquier disciplina.

6. Y dedica el tercer tercio de la jornada laboral, unas dos horas y media, a impulsar tu Actitud, tus cualidades. Básicamente, cinco: la Seguridad de uno mismo (la autoconfianza, que se muestra a través de la valentía), la Serenidad (la tranquilidad, la perspectiva, el autocontrol), el espíritu de Superación, el Servicio a los demás y la generación de Sinergias en el equipo. Haz una agenda de cómo estás en cada una de estas cualidades: puntúate, aprovecha tus oportunidades de mejora.

7. Encontrar un Empleo es cuestión de Confianza, propia y de los demás. Para ello, trabájate la Confianza. Tienes que darla, que otorgarla, antes de recibirla. Somos un país de relaciones personales, por tanto muévelas. Pide ayuda y demuestra a quienes te apoyan que eres una apuesta segura.

8. Iniciativa. Si quieres trabajar en una tienda, por ejemplo, analízala, pregúntate en qué la mejorarías, cuéntaselo al dueño, proponte para trabajar allí (valentía) con un periodo de prueba. Supera ampliamente las expectativas que pueda tener sobre ti.

9. Acude a las Empresas de Trabajo Temporal. Tú no estás mendigando un trabajo (no eres un coste; un trabajo es una “ocupación retribuida”), sino ofreciéndote para un empleo (un oficio, una profesión) en el que puedes aportar mucho, en el que le vas a hacer ganar dinero al empresario desde tu dignidad, desde el respeto, desde un buen servicio al cliente.

10. Cuenta con una persona amiga, de confianza, que te ayude a creer cada vez más en ti mismo y a la que le cuentes tus progresos. Cara a cara o por correo electrónico, explícale al final de cada semana lo que has hecho y cómo lo has hecho. Agradécele su ayuda (la gratitud es el mejor antidepresivo que hay) y que te sirva de espejo en los progresos.


Eurotalent.

30 junio 2009

Sobrevivir a un despido colectivo


Un ERE representa una hecatombe en las filas de la organización, pero también supone una oportunidad para que emerja el verdadero talento. En tiempos de crisis, la proactividad, la buena actitud, la empatía y el optimismo son imprescindibles para conservar el empleo.

El capital humano es crucial para construir la etapa de prosperidad que seguirá a esta crisis económica. Los profesionales con talento no sólo son menos vulnerables a la contracción del mercado de trabajo, sino que contribuyen a que las organizaciones innoven, facilitan su adaptación al nuevo escenario y, en consecuencia, incrementan su productividad.

Ésta es una de las conclusiones del estudio Flexible policies for more and better jobs, que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha presentado esta misma semana. En otras palabras, la actitud y la aptitud del profesional pueden convertirse en su bote salvavidas ante la oleada de despidos colectivos que actualmente afrontan empresas de todos los sectores económicos. Pilar Jericó, socia de InnoPersonas, cree que éste es el momento preciso para que todos los empleados aporten ideas e iniciativas que ayuden a sacar la empresa adelante. "Se ha de fomentar el talento que impulsa proyectos, que no se queda en el miedo e influye positivamente en el carácter de los compañeros", explica esta experta en gestión de personas, para quien "los optimistas, con capacidad de liderazgo positivo, son los perfiles más importantes en estos momentos".

Paco Muro, presidente de la consultora Otto Walter, coincide con el planteamiento de Jericó y añade que durante una crisis, "las empresas discriminan entre lo que es talento esencial y talento medio –aquel que valía en tiempos de bonanza– y valoran a los profesionales que, según precise el proyecto, se ofrecen para cambiar de función, de departamento o, incluso, de horario".

Una cuestión de actitud
Muro advierte asimismo de que, actualmente, "las diferencias entre los buenos y los malos profesionales se identifican a simple vista, no sólo a través de sus resultados, sino de su actitud, de su implicación, de su saber estar y de su esfuerzo", y asegura que "ahora, más que nunca, a muchos mediocres se les ve el plumero".

No hay recetas mágicas para medir el talento dentro de una organización que atraviesa una crisis. Más bien al contrario, los expertos consideran que la clave para identificar a los mejores empleados es la misma ahora que en los tiempos de bonanza económica. Juan Carlos Cubeiro, director de Eurotalent, lo resume así: "El talento se mide siempre a través de un perfil de competencias profesionales, que incluyen aptitudes –es decir, conocimientos y habilidades– y actitudes, como iniciativa, orientación al cliente, confianza, trabajo en equipo, autocontrol e integridad".

Carmen Carvajal, socia directora de la consultora Piscosoft, matiza que la evaluación del personal debe ser algo más precisa y rigurosa en etapas de recesión, porque hay que seleccionar adecuadamente tanto a los empleados que se quedan en la empresa, como a los que se van. Esta selección se hará basándose en tres factores: el desempeño, el potencial y el compromiso de cada trabajador. "En concreto, el compromiso se convierte en un activo imprescindible en estos días, porque incide directamente sobre la productividad de la organización".

Por último, Juan Carlos Cubeiro recuerda que las crisis también pueden ser una oportunidad para el crecimiento profesional: "Son tiempos de valientes, de ideas claras, de experiencias apasionantes y de auténticos liderazgos. Como William Shakespeare dejó escrito: 'Los barcos están más seguros en el puerto, pero no fueron construidos para eso'".


Expansión y Empleo